Tortosa celebra la fiesta del beato Manuel Domingo y Sol
El día 29 de enero, Tortosa como todos los años en la misma fecha, tuvo un recuerdo especial por el beato Manuel Domingo y Sol. En el Templo de la Reparación se celebró la Eucaristía presidida por nuestro Sr. Obispo, Mons. Sergi Gordo Rodríguez y concelebrada por el Delegado del Director General, Don José Miguel Martínez, por miembros de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, algunos residen actualmente en Las Alquerías del Niño Perdido y dos de ellos Mn. Javier Goñi y Mn. José Ayllón, encargados del Templo de la Reparación de Tortosa. También concelebraron sacerdotes de nuestra diócesis, el Vicario General, Ilmo. José Luís Arín Roig y cuatro sacerdotes más. En total veinte sacerdotes presididos por nuestro Obispo Sergi. Participaron en la celebración el Sr. Jordi Jordán, Alcalde de la ciudad y algunos Concejales, varias religiosas y un buen número de fieles que llenaban el Templo de la Reparación. La parte musical fue a cargo del Sr. Toni Perulles.
El Beato Manuel Domingo y Sol nació en Tortosa el año 1836. Fue ordenado sacerdote en su ciudad natal y celebró su primera Misa en la parroquia de San Blas. El año 1883 fundó la “Hermandad de Sacerdotes Operarios del Corazón de Jesús” cuyo carisma es la formación de los futuros sacerdotes. En palabras de Mosén Sol: “La formación del Clero es lo que podríamos decir la llave de la cosecha en todos los campos de la gloria de Dios. Nosotros más que apóstoles, hemos de ser moldeadores y formadores de apóstoles”. Trabajó eficazmente para que fuese canonizado el mártir dominico Sant Francesc Gil de Federich, a quien beatificó el Papa San Pío X el año 1906 y le canonizó el Papa San Juan Pablo II. Don Manuel Domingo y Sol preparó en Tortosa a Sant Francesc Gil de Federich algunas fiestas importantes y proporcionó a su ciudad una insigne reliquia suya. Mosén Sol fundó en Roma el “Pontificio Colegio Español de San José” y en 1903 edificó en Tortosa el “Templo de la Reparación”, donde reposan sus restos. Murió el año 1909 en su ciudad natal. El 29 de marzo de 1987, fue beatificado por el Papa San Joan Pablo II.
Empezó la celebración de la Eucaristía con el canto “Pueblo de Reyes” y el Sr. Daniel Dávila, hizo la monición de entrada. Estamos celebrando la fiesta del Beato Manuel Domingo y Sol quien decía con frecuencia: “No estamos destinados a salvarnos solos”. El Papa Pablo VI le llamó el “Santo apóstol de las vocaciones” y el Papa Francisco, “El modelo de la vocación sacerdotal”. Bienvenidos todos a esta celebración de la Hermandad de Sacerdotes Operarios en honor de la fiesta de Don. Manuel, le pedimos caminar juntos llenos de esperanza y le encomendamos las vocaciones de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos y las vocaciones de futuros sacerdotes de nuestra diócesis de Tortosa.
Después de cantar “Señor ten piedad” y “Gloria in excelsis Deo”, se proclamaron las lecturas. La 1ª del profeta Jeremías (1, 5-12) la proclamó Cinta Fontanet. El Salmo responsorial 39:“Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad”, fue cantado por el Sr. Ernest Roig. Proclamó la 2ª lectura de la carta de San Pablo a los Filipenses, David Ontiveros (1, 4-10), y después de cantar “Aleluya”, Don José Ayllón proclamó el Evangelio según San Mateo (Mt 9, 35-38).
A continuación nuestro Sr. Obispo inició la homilía. Queridos hermanos en Cristo, Sr. Vicario General, Mn. José Luís Arín, miembros de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos y Delegado del Director General Don José Miguel Martínez, Don Javier Goñi y Don José Ayllón, sacerdotes de la diócesis de Tortosa, alcalde de la ciudad y exalumno del colegio de los Operarios, autoridades, y fieles todos reunidos en esta celebración, amigos y amigas del Templo de la Reparación; esperemos que llegue un día en que podamos peregrinar a Roma para asistir a la canonización de Mosén Sol. Nos hemos encontrado aquí en Tortosa, para recordar y honrar la vida y el legado del Beato Manuel Domingo y Sol, conocido como el “Santo Apóstol de la Vocaciones Sacerdotales”. Este hombre de Dios fue un faro de esperanza y un incansable sembrador de la mies del Señor, cuya obra sigue viva en cada uno de vosotros, miembros de esta Hermandad que el fundó con tanto amor y dedicación.
Ahora vamos a ver el espíritu fundacional del Beato Manuel Domingo y Sol. En la primera lectura del profeta Jeremías, hemos escuchado como Dios elige y consagra a quienes serán sus profetas: “Antes de formarte en el vientre, te elegí; antes de que salieras del seno materno, te consagré”. Este mensaje resuena profundamente en la vida de Don Manuel Domingo y Sol, quien respondió a la llamada de Dios con valentía y fe, dedicando su vida a formar y cuidar al clero, al servicio de las vocaciones sacerdotales. Pidamos al Señor que nos conceda vocaciones al sacerdocio en nuestra diócesis de Tortosa que es tierra de santos. Los días 7, 8 y 9 de febrero nos reuniremos en Madrid por el tema de las vocaciones. Escuchemos al Señor en el día a día; decía Sta Teresa: “Entre los pucheros anda el Señor”
La Hermandad que fundó Mosén Sol nació de su profundo amor por la Iglesia y por la necesidad de fortalecer el cuidado espiritual, humano y pastoral de los sacerdotes. El entendió que un sacerdote bien formado no solo es un pastor para su comunidad, sino también una imagen viva de Cristo en medio de su pueblo. El abrió las puertas de la Hermandad a los jóvenes y fundó el Colegio Español en Roma. Fue un sacerdote que caminó junto a los demás. “Nadie está destinado a salvarse solo”. En su tiempo ya buscaba la sinodalidad. Trabajó incansablemente para que se hiciera realidad el sueño de Dios.
En este tiempo en que la Iglesia avanza en su camino sinodal, como comunidad que camina junta, el ejemplo de Mosén Sol nos recuerda la importancia de escuchar, discernir y trabajar unidos en la misión común. Su vida fue un auténtico sínodo: un caminar junto a los demás, buscando siempre el bien de la Iglesia y el cuidado de las vocaciones. Este espíritu es también una llamada a renovarnos en este Año Jubilar 2025, como “Peregrinos de esperanza”, siendo testigos de Cristo en un mundo que anhela consuelo, guía y verdad.
Mosén Sol cuidó el clero y el apostolado en Tortosa, que fue testigo de su ardor apostólico y no solo soñó con sacerdotes santos y preparados, sino que trabajó incansablemente para que su sueño se hiciera realidad. En el Evangelio de hoy, Jesús observa a las muchedumbres y siente compasión por ellas porque están “como ovejas que no tienen pastor”. Esta imagen nos recuerda el corazón misericordioso de Manuel Domingo y Sol, quien dedicó su vida a la formación de pastores para que ninguna comunidad quedara desamparada. El Papa San Juan Pablo II dijo en la homilía de beatificación que el sacerdote de la diócesis de Tortosa era apellidado y con razón “el santo sacerdote de las vocaciones sacerdotales”. En efecto al presentarlo hoy a la Iglesia como un modelo, sobresale por encima de todo, su intenso apostolado en favor de las vocaciones consagradas y especialmente las sacerdotales, a las que dedicó los mejores esfuerzos de su vida. Conviene resaltar también en el nuevo Beato su apostolado juvenil en el que cifró tantas esperanzas para el futuro cristiano de los pueblos. Y dijo en catalán: “Tota la tasca apostòlica de Don Manuel té una arrel y una font, des d’on li brollavala força i el sentit de la seva activitat eficaç: el seu esperit eucarístic i reparador, que fa palesa la seva espiritualitat. Vet aquí l’herència preciosa que va deixar a la Germandat de Sacerdots Operaris Diocesans del Cor de Jesús, fundada com una veritable fraternitat sacerdotal, tant en estil de vida, com en la forma de treball, per a la millor santificació dels seus membres i la major glòria de Déu“
Hermanos, esta festividad es también una llamada a todos nosotros. Cristo nos recuerda que “la mies es abundante, pero los trabajadores son pocos”. Hoy más que nunca necesitamos renovar nuestro compromiso de oración y acción para que el Señor envíe más trabajadores a su mies. Necesitamos también ser instrumentos del cuidado y acompañamiento de nuestros sacerdotes, para que encuentren en nosotros una comunidad que les apoye y los anime en su misión. Demos gracias por el carisma de Mosén Sol y que su ejemplo nos inspire seguir cada día al Señor. Y pìdamos que no falten en nuestra diócesis y en la Iglesia, jóvenes que respondan a su llamada. Que así sea.
Don Mariano Lalana, hizo las plegarias, pidiendo por la Iglesia, por el Papa Francisco, por nuestro obispo Sergi y por todos los obispos, por todos los sacerdotes, por los Operarios, religiosos y personas consagradas y por todas las vocaciones. Llegado el momento del ofertorio cantamos: “Te presentamos el vino y el pan” y durante la comunión: “Pescador de hombres”. A continuación nos dirigió la palabra Don José Miguel Martínez, Delegado del Director General. Doy gracias a todos por vuestra presencia y de un modo especial al Sr. Obispo, a los sacerdotes diocesanos y a los Operarios presentes, especialmente a Don. Javier Goñi y a Don José Ayllón. Don Manuel nos dio ejemplo a todos. Finalmente un saludo al Director General a quien encomendamos al Señor en nuestra oración. El Sr. Obispo nos dio la bendición final y acabamos la celebración con la veneración de la Reliquia del Beato Don Manuel Domingo y Sol, mientras cantamos el himno “Falanges Josefinas”, letra y música del Operario Diocesano, Beato Josep Mª Peris y Polo. Don José Ayllón nos invitó bajar a la cripta para tomar un “pica – pica”.
Demos gracias a Dios por esta celebración en honor a nuestro santo tortosino y pidamos por las vocaciones sacerdotales.
Maria Joana Querol Beltrán



















