Profesión de los votos solemnes de Sor Maria Teresa de las llagas de Cristo Pau Cid

El  domingo, 6 de agosto, tuvo lugar en el monasterio de Santa Clara de Tortosa, la profesión de los Votos Solemnes de María Teresa de las llagas de Crist Pau Cid. La Eucaristía fue celebrada por  Dn. José Ayllón, Sacerdote Operario Diocesano quien reside actualmente en Tortosa. Acompañaron a la hermana Mª Teresa y a la comunidad de clarisas el Sr. Jordi Jordan, alcalde de la ciudad y concejales, familiares y un buen número de amigos y amigas, colaboradores de las hermanas clarisas. Toda la parte musical fue a cargo de las hermanas y algunos cantos acompañados también por la voz de los fieles.

A continuación del canto de entrada, Mn. José Ayllón nos dirigió unas palabras que hacían referencia a la celebración de la Transfiguración del Señor, en la que Jesús manifestó su gloria ante los discípulos Pedro, Santiago y Juan y también se les aparecieron  Moisés y Elías que conversaban con El. En este día celebramos la profesión solemne de sor Mª Teresa; que el Señor transforme su corazón y nos disponemos a celebrar la Eucaristía reconociendo que somos pecadores.

Después de cantar: “Señor ten piedad” y “Gloria a Dios en el cielo”, dos hermanas clarisas hicieron las lecturas. La 1ª de la profecía de Daniel (Dn 7,9-10,13-14). La 2ª de la segunda carta de san Pedro (2Pe 1,16-19). Entre las dos lecturas  cantamos el Salmo responsorial (96): “El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra”. Dn. José proclamó el Evangelio según san Mateo (Mt 17, 1-9).

Dirigiéndose el celebrante a la hna. Mª Teresa le dijo: “Querida hermana, ¿qué pides a Dios y a la Iglesia?  Pido que se me conceda la gracia necesaria para servirle…”  Bendigamos al Señor. Te damos gracias. Y empezó la homilía con estas palabras: Querida hermana Mª Teresa, queridas hermanas clarisas; mi saludo también al Sr. Alcalde y concejales del ayuntamiento de Tortosa y a todos los que habéis venido para asistir a la profesión de los votos solemnes de nuestra hermana. Cuando nos hablan, a veces oímos, pero, no escuchamos, porque pensando en nuestros propios problemas, no atendemos bien a la persona que nos está hablando. Y és que se nos olvida el arte de escuchar. Los cristianos hemos de vivir escuchando a Cristo. Cuando un enfermo empieza a escuchar al médico va camino de la curación. Si escuchamos a Dios, estamos ya salvados. A veces en un primer momento de estar a la escucha del Señor experimentamos decepción, pero, es necesario estar atentos a lo que El nos dice. ¿Cómo podemos cumplir su voluntad si no estamos atentos a su Palabra? Tenemos nuestros planes y no queremos que nadie nos los rompa, ni siquiera el Señor. La primera anunciadora de la Resurrección de Cristo fue una mujer, porque le escuchó y luego descubrió que era Jesús Resucitado.  Sabemos que cuando nos encontramos con el Señor, siempre nos dice la verdad y desde El descubrimos como llegan a aceptarse los grandes problemas de la vida. El Señor nos invita a buscar la felicidad. “Este es mi Hijo amado, escuchadle” (Mc 9,7).  Oh Dios, dame un corazón que sepa escucharte a ti y a los demás. Tu labor, hermana Teresa, es escuchar al Señor para cumplir su voluntad. Hemos de dejar pasar la luz de Cristo a través de nuestra vida, a fin de que manifestemos que El es: “El camino y la verdad y la vida”.

Después de cantar el himno litúrgico dedicado al Espíritu Santo: “Veni Creator Spiritus”, sor  Mª Teresa hizo  la profesión de los votos solemnes. “Querida hermana, por el bautismo has muerto al pecado, ¿quieres con la gracia de Dios a imitación de Jesucristo y su Madre la Virgen Santísima unirte más estrechamente al Señor con el ejemplo de Santa Clara? Sí, quiero. Quieres alcanzar la caridad perfecta según las Reglas de Santa Clara?…¿Quieres consagrarte a Jesucristo…? Y a cada pregunta respondía: “Sí, quiero”.  Supliquemos la voz de Dios Padre para que esta hija por medio de la intercesión de Santa Clara y San Francisco, derrame los dones del Espíritu Santo. Que Dios te lo conceda por su gracia.

A continuación cantamos: “Señor, ten piedad, Cristo, ten piedad” y luego las “Letanías de los Santos”.  Después subió sor Mª Teresa al lado del altar para hacer la Profesión Solemne: “Yo, sor María Teresa de las llagas de Cristo Pau Cid, prometo seguir la vida de Jesucristo y de su Santísima Madre y ante las hermanas aquí presentes, hago los votos de pobreza, castidad, obediencia  y clausura, según las Reglas de Santa Clara. Mediante la intercesión del Espíritu Santo, la Virgen Maria, de nuestra madre Santa Clara y nuestro padre San Francisco, hago mi consagración al servicio de Dios y de la Iglesia”. Contestó Dn. José: “Si esto guardares, te prometo la vida eterna, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén… “Envía sobre esta hija tuya el fuego del Espíritu, para que lleve una vida con una caridad activa… Dirige sus pasos y que reconozca la voz del Esposo que la invita a las nupcias eternas. Amén. Y la hermana recibió el anillo. Después recitó una oración en la que manifestó que estaba unida por siempre al Señor. Mn. Ayllón le dijo: “Recibe todas las bendiciones y todos los bienes. Amén”.

Continuó la celebración de la Eucaristía y llegado el momento de la Comunión, las clarisas cantaron: “Toma mi vida, toma mi ser”. Y antes de la solemne bendición final, sor Mª Teresa nos dirigió a todos estas palabras: “Quiero dar las gracias al Padre José, a mis hermanas clarisas, a mis hermanos franciscanos y a las personas que no han podido estar entre nosotros porque están en el cielo. Gracias a todos los que me habéis acompañado. Y doy muchas gracias al Señor porque no pensaba que hubiese llegado a este momento; el mejor día de mi vida. El está aquí. Le doy las gracias por haberme creado y estoy aquí con El, hasta que venga a buscar-me para ir a la Casa del Padre. Señor, en Ti he confiado, confío y confiaré siempre. Que el Señor nos bendiga siempre. Gracias por estar a mi lado. Moltíssimes gràcies a tothom i que el Senyor us beneeixi”.

Antes de la bendición final de la Eucaristía, Dn. José le dijo a la hermana: “Que el Señor te mantenga hasta la eternidad con los vínculos que te han unido en la tierra. Felicidades hermana Teresa, hermanas clarisas y a todos los que estáis aquí, porque es un gozo para la iglesia local y para nuestra diócesis. Demos gracias a Dios. Después de impartir la bendición, cantamos todos el himno a nuestra patrona, la Virgen de la Cinta. Al final todos irrumpimos en un fuerte aplauso..

Hermana Mª Teresa, que el Señor te ayude a poner siempre en práctica  las palabras de San Juan Pablo II escritas en tu estampa recordatorio de este día: “Soy un caminante en el estrecho sendero de la tierra y no aparto mi pensamiento de tu rostro”. Que  llegues a ser una piedra viva de esta comunidad de Santa Clara, a fin que la antorcha de vuestro convento siga encendida en la ciudad de Tortosa. Al final fuimos obsequiados con unas pastas elaboradas por las mismas hermanas clarisas. Muchas gracias y que el Señor les conceda nuevas vocaciones a la vida contemplativa.

     Maria Joana Querol Beltrán

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