Movimiento Cultural Cristiano: «La guerra es la estafa más lucrativa y perversa, por eso hay que desarmarla»

Miembros del MCC durante un acto en Barcelona.
- Con motivo del Día Internacional contra la Esclavitud Infantil, la entidad ha organizado un programa de actos en Tortosa los días 17, 18 y 19 de abril
- Los integrantes de esta iniciativa de apostolado seglar denuncian que en la actualidad hay más de 400 millones de niños en situación de esclavitud
(15-4-2026) El contexto actual está marcado por los conflictos bélicos y la desigualdad. Ahora más que nunca, el Movimiento Cultural Cristiano (MCC) sigue apostando por la solidaridad, el compromiso con los pobres y la autogestión como herramientas enraizadas en el Evangelio que pueden cambiar el mundo. Con motivo del Día Internacional contra la Esclavitud Infantil (16 de abril), esta entidad ha organizado en Tortosa un programa de actividades que une la fe, la reivindicación y la formación. El equipo del MCC en la capital del Baix Ebre explica de dónde surge su militancia y en qué acciones concretas se plasma.
—¿Qué es el Movimiento Cultural Cristiano?
—Somos un movimiento de apostolado seglar dentro de la Iglesia católica, nuestra razón de ser es Cristo. Queremos hacer de nuestra vida un proceso de conversión a Jesús de Nazaret, sostenido en la contemplación y la lucha transformadora del mundo, desvinculado de gratificaciones económicas. Creemos en la promoción de militantes cristianos pobres y la promoción de una cultura solidaria.
El MCC no es fruto del presente sino continuación de la historia de los empobrecidos y de su liberación
—¿Cómo nació el MCC?
—El Movimiento Cultural Cristiano no es fruto del presente sino continuación de la historia de los empobrecidos y de su liberación. Sus raíces se asientan, en primer lugar, en la historia de los pobres del siglo XIX y principios del XX. En este momento, aparece el grito de los explotados «¡asociación o muerte!» como expresión de la irrupción de la conciencia social en la historia. Más adelante, en los años 40, nace el apostolado obrero de la mano de Guillermo Rovirosa —actualmente, en proceso de Beatificación—, Tomás Malagón y Julián Gómez del Castillo, entre otros.
Ya en los sesenta, comienza el apostolado privado, a través de la Editorial ZYX, como un servicio a la sociedad mediante la lucha por la cultura solidaria y autogestionaria como bien universal y accesible a todos. Tras este largo recorrido, en la década de los 80 nace el MCC con el fin de formar personas, grupos y familias militantes cristianas, para la evangelización de la sociedad postindustrial del siglo XXI.
—En una sociedad que tiende al materialismo y al individualismo, ¿qué camino proponéis para construir esta cultura solidaria?
—Nuestra propuesta es la militancia cristiana de por vida, formando una familia de familias. Proponemos la autogestión como forma de organización («todos responsables de todos» que nos recordaba el Papa Francisco) desde lo pequeño, lo callado. Ser pequeñas luminarias en medio de este mundo en que los fuertes están en guerra contra los débiles. La vida asociada es imprescindible.
—¿Qué relación existe entre vuestro compromiso social y vuestra identidad profundamente católica?
—La relación es la espiritualidad de encarnación propuesta por la Iglesia católica, que Guillermo Rovirosa hizo suya. Para nosotros se materializa en la contemplación y la lucha solidaria con los empobrecidos de la tierra.
Proponemos la autogestión como forma de organización («todos responsables de todos» que expresaba el Papa Francisco)
—¿Cómo os organizáis en el ámbito de la diócesis de Tortosa?
—Llevamos más de 30 años en la diócesis y siempre nos hemos dado a conocer en parroquias, centros cívicos, escuelas, asociaciones, en la propia calle… promoviendo una cultura solidaria a través de las Ediciones Voz de los sin Voz y de nuestra Casa de Cultura y Solidaridad. Al ser un movimiento de apostolado internacional, nos organizamos en regiones (siendo Cataluña una de ellas). Trabajamos por equipos y tenemos asambleas regionales y generales (ya que estamos presentes en España, Venezuela y Perú).
—¿Qué actividades lleváis a cabo en esta zona?
—Todas nuestras actividades giran en torno a la Campaña por la Justicia Norte-Sur. Luchamos contra el hambre, el paro, la esclavitud infantil y cualquier atentado contra la vida humana, denunciando las causas que hay detrás de estas realidades contrarias a la dignidad sagrada del ser humano.
Aquí en Tortosa —a través de nuestra editorial y nuestra Casa de Cultura y Solidaridad— tenemos grupos de lectura (para adultos y niños), actividades culturales, vigilias y Eucaristías por la justicia norte-sur y por los niños esclavos. También contamos con las diversas jornadas que instauró el Papa Francisco (por los inmigrantes, los pobres, los jóvenes, etc.). Asimismo, organizamos presentaciones de libros y sesiones de cine social y eclesial, y ofrecemos formación espiritual y social.
—Se acerca el Día Internacional contra la Esclavitud Infantil. ¿Por qué es importante reivindicar esta fecha? ¿Qué actos tenéis programados?
—En el año 1995 fue asesinado Iqbal Masih, un niño esclavo de las mafias de las tapicerías. Desde el momento que lo supimos, comenzamos a dar conocer su lucha por la liberación de los niños esclavos. Hoy en día hay más de 400 millones de niños en situación de esclavitud. Por iniciativa del Movimiento Cultural Cristiano, cada 16 de abril se celebra el Día Internacional contra la Esclavitud Infantil.
En Tortosa, hemos preparado diferentes actividades de cara al fin de semana. El viernes 17 de abril tendremos la lectura de testimonios en la Biblioteca Marcel·lí Domingo (17.30 h) y la vigilia de adoración en el Templo de la Reparación (19.00 h). El sábado 18 de abril, habrá una jornada de difusión en solidaridad con los niños esclavos en la plaza de l’Àngel (11.00-14.00 h) que incluirá una concentración y la lectura del manifiesto (12.30 h). Luego, habrá una vigilia de adoración en la parroquia de la Mare de Déu dels Àngels (22.00 h). Finalmente, el domingo 19 de abril a las 12.00 h se celebrará la Eucaristía por la Justicia en la parroquia de la Mare de Déu del Roser.
—Los días 9 y 10 de mayo celebraréis en Santiuste de Pedraza (Segovia) el curso «Por una paz desarmada y desarmante». ¿Por qué habéis puesto el foco en este asunto?
—En su mensaje para la Jornada de la Paz de este año, el Papa León XIV nos apremia a trabajar «por una paz desarmada y desarmante». Así, el 3 de enero de 2026 hicimos un acto itinerante por las calles de Tortosa con la lectura de diversos testimonios de personas que han sido constructoras de paz: Martin Luther King, Guillermo Rovirosa, Ghandi, San Juan Pablo II, etc.
En este momento, 54 guerras asolan el planeta tierra. Y ninguna la han decidido los pueblos, sino los poderosos. La guerra es una estafa, la más lucrativa y perversa. Por eso es importante desarmarla. Desarmar la paz exige, de primeras, un compromiso por la justicia que pide acciones concretas como condonar la deuda ilegítima y el mecanismo de usura en la que se sostiene, acabar con el hambre y la miseria, abolir y erradicar todas las formas de esclavitud y poner voluntad política y recursos para detener todas las guerras.
—Las personas que lo deseen, ¿cómo pueden apoyar la labor del MCC?
—Pueden colaborar asistiendo a nuestros actos y cursos, también participando en los grupos de lectura como los que organizamos quincenalmente en la Casa de Cultura de Tortosa. Por otra parte, pueden hacer difusión de nuestras actividades, por ejemplo, escribiendo artículos acerca de ellas o colaborando en artículos con nosotros. Por último, existe la posibilidad de suscribirse a nuestras revistas de análisis eclesial y sociopolítico y a Ediciones Voz de los sin Voz, además de hacerse socio para colaborar con el proyecto misionero de Venezuela y Perú. Por último, el MCC está disponible para colaborar con otros movimientos de la Iglesia Católica, asociaciones y delegaciones para la promoción de una cultura solidaria.
Descubre más información sobre el MCC aquí: https://solidaridad.net/.
MCS Obispado de Tortosa








