Los Sacerdotes Operarios y la Diócesis de Tortosa honran al Beato Mossén Sol en el Templo de la Reparación

La Eucaristía ha sido concelebrada por miembros del a Hermandad de Sacerdotes Operarios y una representación del clero diocesano.
- El obispo Sergi ha presidido la Eucaristía celebrada el 29 de enero, fiesta del Beato Manuel Domingo i Sol
(2026-1-29) La Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Corazón de Jesús ha celebrado la fiesta de su fundador, el Beato Manuel Domigo i Sol, con una solemne Eucaristía en el Templo de la Reparación de Tortosa. El obispo de Tortosa, Mons. Sergi Gordo, ha presidido esta Misa al mediodía del 29 de enero. También ha participado en el acto el director general de los Sacerdotes Operarios, Mn. Florencio Abajo. La Eucaristía ha sido concelebrada por miembros de la Hermandad de Sacerdotes Operarios y una representación del clero diocesano. Además, el acto litúrgico ha contado con del órgano (tocado por Antoni Perulles Rull) y con el Salmo cantado por Ernest Roig i Tomàs.
La celebración ha contado con la presencia de la alcaldesa de la ciudad, Mar Lleixà, y de distintos miembros de la corporación municipal, además de integrantes de la Associació d’Amics dels Josepets. Todos ellos se han reunido en esta iglesia, construida gracias al impulso del Beato Manuel Domingo i Sol. Cabe señalar que en el Templo de la Reparación descansan los restos de Mossén Sol, así como los de 17 de los 30 sacerdotes operarios martirizados durante la Guerra Civil.
Como ha recordado Mn. José Ayllón, sacerdote operario diocesano y director del Templo de la Reparación, en esta festividad se conmemora la inspiración de la fundación de la Hermandad, hecho ocurrido en 1883, después que Mossén Sol celebrase la misa en el convento de las Clarisas de Tortosa. “El carisma de los Sacerdotes Operarios brota del encuentro de Mossén Sol con un seminarista, Ramon Valero, en 1873, en el portal del Romeu. Allí él descubre las necesidades de los seminaristas que viven fuera del seminario en situación de pobreza. Él se da cuenta de la dificultad de formar buenos pastores en estas circunstancias”, explica Mossén Ayllón.
Un hombre enamorado de Cristo
El obispo de Tortosa ha destacado que el Beato Manuel Domingo i sol no fue, antes que nada, “un organizador ni un estratega. Fue un hombre profundamente enamorado de Jesucristo”. Mons. Sergi Gordo ha señalado que el centro de la preocupación pastoral de Mossén Sol fue el sacerdocio: “Su gran pasión fue ayudar a los jóvenes a descubrir la llamada de Dios y a responder con generosidad. De él son estas palabras tan conocidas: “Salvar a la juventud ha sido el sueño dorado de mi vida”.
En su homilía, el obispo Sergi también ha recordado a los mártires operarios, asesinados durante la Guerra Civil: “Estos sacerdotes no murieron por una ideología, sino por una fidelidad a Cristo. Su sangre es una predicación silenciosa que continúa hablando hoy a la Iglesia”. Además, ha expresado que celebrar la Eucaristía en el Templo de la Reparación no es un mero recuerdo histórico, también es confesar que el sacerdocio, cuando es vivido hasta el extremo, se convierte en un anuncio silencioso pero elocuente de Jesucristo muerto y resucitado.
Al terminar la celebración, el director general de los Operarios ha dirigido unas palabras de agradecimiento a todos los presentes. Acto seguido, los asistentes han podido venerar la reliquia de Mossén Sol y han disfrutado de un piscolabis en la cripta del Templo de la Reparación.
MCS del Bisbat de Tortosa






























