Las Hermanas Clarisas de Tortosa celebraron la fiesta de Santa Clara de Asís

El dia 11 de agosto, las hermanas clarisas de Tortosa celebraron la fiesta de Santa Clara. Nació y murió en Asís (1193-1253). A los 18 años conoció a San Francisco, quien le orientó hacia una vida de oración y pobreza en el convento de San Damián. Fue una gran santa y aunque pertenecía a una de las familias de mayor linaje de Asís, sentía un gran amor por la pobreza y solicitó del Papa Inocencio III el “Privilegio de la pobreza” por el que le autorizó a vivir sin rentas ni posesiones, es decir, en absoluta pobreza, carisma que caracteriza a las Hermanas Pobres de Santa Clara. “Amaros las unas a las otras con el amor que Cristo nos ha amado, y que este amor sea manifestado  al exterior por vuestros actos, a fin que todas las hermanas crezcan en el amor de Dios”. Santa Clara de Asís fue canonizada el año 1255.

A las 19 horas, un buen número de tortosinos nos reunimos en el monasterio de las clarisas para celebrar la Eucaristía presidida por nuestro Obispo Mons. Sergi Gordo Rodríguez y concelebrada por Mn. Pascual Centelles Llop y Mn. José Ayllón Hidalgo. Entre los participantes de la celebración estaban algunos miembros del Consistorio Municipal y la Presidenta de la Asociación de Vecinos de Santa Clara, Sra. Enriqueta Blanch. También estaban presentes los cuatro jóvenes que muchas veces participan y ayudan en las celebraciones litúrgicas: Adrià, Èric, Ferran y Pol.

Se inició la celebración con el himno de Santa Clara y a continuación nuestro obispo Sergi nos dirigió unas palabras: Queridos hermanos y hermanas. La semana pasada celebrasteis  las fiestas del barrio de Santa Clara y hoy nos hemos reunido con alegría en este convento de las hermanas clarisas para celebrar el día de Santa Clara. Con motivo de las fiestas hice un escrito haciendo referencia a las mismas, que después entregaré a la Presidenta. Escrito, parte del cual el Sr. Obispo nos leyó en aquel momento. Después de rezar, “Yo confieso…” las hermanas cantaron “Señor ten piedad” y “Gloria a Dios en el cielo”. Dos jóvenes proclamaron las lecturas propias de la celebración de la Santa. La primera del profeta Oseas (Os 2, 14b, 15b, 19-20)  y el  Salmo responsorial 44: “Llega el Esposo, salid a recibir a Cristo el Señor”.  La segunda lectura fue de la  2ª carta de San Pablo a los corintios (2 Co 4,6-10. 16-18). Después del canto del Aleluya, “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, Dn. José Ayllón  proclamó el Evangelio según San Juan (Jn 15, 4-10).

El obispo Sergi empezó la homilía saludando a los sacerdotes concelebrantes, hermanas clarisas, autoridades, asociación de vecinos, hermanos/as todos en el Señor. Celebramos solemnemente la fiesta de Santa Clara, a quien San Francisco la llamaba “La Cristiana” y la Iglesia la declaró Santa y es Patrona de las clarisas  y las hermanas de este monasterio seguís su carisma. Era de familia rica, pero la dejó y fundó las “Damas Pobres”. Murió a los 60 años y llevaba 43 de vida monástica, habiendo realizado el ideal de Francisco de Asís. Era como su hermana gemela. Dios infundió en su alma un profundo amor a la pobreza evangélica y tuvo el privilegio de la pobreza absoluta. ¿Qué nos enseña hoy Santa Clara de Asís? Que solo hay una cosa eficaz, confrontarnos con el Evangelio del Hijo de Dios, con el Verbo Encarnado. El Evangelio es Jesús, es el Esposo de Santa Clara. Le hizo buscar la vida de penitencia y con claridad abrir caminos de santidad. En una iglesia que estaba en crisis por el feudalismo, los monasterios se extendieron de oriente a occidente y uno de ellos en Tortosa. Vosotras, las clarisas, sois contra culturales sirviendo a la Iglesia con una gran pobreza y obediencia. Amais y guardais el Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo y viviendo la castidad, forma de vida que no es una frustación, porque la vivis siempre en el amor. Vuestra forma de vida está en gran comunión con la Iglesia, con la tarea principal de rezar con la mente, con el corazón y con los labios. Alabado sea el hermano sol y todo esto viviéndolo en unidad. Las dificultades están, pero hay que vivir con alegría y caridad, signo de la perfección. Siempre los hijos de Tortosa os podemos decir, rezad por esta intención y así lo hacemos. Continuamos la Eucaristía, como una acció de gracias por los beneficios que tenemos en Tortosa y en nuestra diócesis de tener un monasterio de clarisas. Recemos por las vocaciones y para que esta vocación de clarisas podais vivirla a imagen y semejanza de santa Clara de Asís, la fundadora de las “Damas Pobres”. Que así sea.

Un joven hizo las plegarias, pidiendo por la Iglesia y por el Papa, por los obispos, sacerdotes y diáconos, por todos los que buscan a Dios con sincero corazón, por los que sufren sin esperanza,… por todos nosotros para que la Eucaristía sea siempre alimento de vida cristiana. En el ofertorio cantaron: “Junto a Clara te pedimos el pan y el vino de la salvación” y durante la comunión: “La senda de la felicidad”.

El Sr. Obispo nos dijo: Dispogámonos a recibir la bendición final. Felicidades, si aquí hay alguna Clara, pero después tendremos ocasión de saludarnos todos. Hermanos y hermanas, podéis ir en paz. Y acabamos con el canto final de la celebración: “Clara, eres tú la Esposa de Jesús”.

Que el testimonio de Santa Clara nos muestra la alegría de quien se deja llevar por el Espíritu Santo.

A continuación todos los asistentes fuimos obsequiados por las hermanas Clarisas con un piscolabis preparado por ellas.

Maria Joana Querol Beltrán