La Residencia Diocesana de Ancianos San Miguel Arcángel de Tortosa, celebró la fiesta de su Patrón
La Residencia Diocesana de Ancianos San Miguel Arcángel de Tortosa, celebró el día 29 de septiembre la fiesta de su Patrón con una misa solemne a las 11 h. presidida por el Excmo. y Rvdm. Mons. Sergi Gordo Rodríguez, Obispo de Tortosa y concelebrada por el Ilmo. Joan Guerola Arrastrària, Vicario General, M. I. Víctor Cardona Eixarch, presidente del Patronato de la Residencia, M. I. Pascual Centelles Llop, Mn. Jordi Centelles Llop y Mn. Rafael Prades Antolí quién dirigió los cantos. Participaron en la celebración un buen número de residentes, algunos familiares, miembros del Patronato, regidores, trabajadores de la casa y otras personas próximas a la Residencia que visitamos con frecuencia los amigos residentes.
A las 11 h se inició la Eucaristía. Después del canto de entrada, “Cantemos hermanos, hemos llegado al templo del Señor”, el Presidente del Patronato, Mn. Víctor, nos dirigió unas palabras de saludo y bienvenida y nos dijo que todos formamos una gran familia y, hoy todos reunidos, celebramos la fiesta en honor de nuestro patrón San Miguel Arcángel. También hoy se celebra la fiesta de los arcángeles San Rafael y San Gabriel. Que nosotros seamos ángeles, hombres y mujeres de esperanza y como todos somos hermanos, que la Misa que celebremos nos ayude a seguir andando juntos.
El Sr. Obispo nos dijo, dispongámonos a celebrar la Eucaristía, que es acción de gracias, y después de cantar “Señor, tengáis piedad” y el “Gloria”, se proclamaron las lecturas. La primera de la Profecía de Daniel (Dn 7,9-10. 13-14). El Salmo responsorial 137, “Quiero cantar a la presencia de los ángeles, Señor” y después del Aleluya, se proclamó el Evangelio según San Juan (Jn 1, 47-51).
El Obispo Sergi inició la homilía saludando los sacerdotes y concelebrantes, el Secretario del Patronato de la Fundación de la Residencia, Concejales, Hermanas de la Consolación, Pubilla y Heredero, y todos quienes acompañáis a nuestros hermanos residentes. El día 28 de diciembre celebraremos la conclusión del Jubileo 2025. Estos meses que faltan, haremos un sprint final y andaremos todos juntos llenos de esperanza. Tenemos que hacer camino sabiendo que tenemos ángeles que nos acompañan, no solo los “Ángeles de la Guarda” ¿Qué es nuestra misión en el seno de la Iglesia? ¿Quién es como Dios? Nuestra misión es de discernimiento a la escucha del Espíritu Santo por devenir una Iglesia más diocesana, más sinodal y más misionera. ¿Qué priorizamos? Lo que nos dijo el Papa Francisco, ratificado por el Papa León. Tenemos que escuchar la Palabra de Dios, alabándolo. Nuestra vida va avanzando en edad y llegará un momento en que no podremos hacer lo que hacíamos. Entonces experimentaremos que somos débiles y débiles, pero, tendremos ángeles que nos ayudarán. Una pastoral muy importante es el primer anuncio, es decir que Jesús ha resucitado. El arcángel Gabriel anunció a Maria de Nazaret que sería Madre.
Tenemos una Residencia Diocesana donde la gente mayor tiene que ser cuidada. Todos estamos destinados a llevar salud ayudando a los otros. Pedimos al Señor que los residentes mayores y algunos enfermos, tengan esta Residencia como su casa. Que quienes formamos parte invocamos a San Miguel, San Gabriel y San Rafael. Lo pedimos por intercesión de los tres Arcángeles. Amén.
A continuación, una trabajadora de la Residencia hizo las plegarias, pidiendo al Señor por toda la familia de la Residencia Diocesana San Miguel Arcángel, para que envíe sus ángeles y seamos, como ellos, portadores de paz. Para que veamos la presencia de Dios en todos quienes cuidan de los residentes, especialmente por quien más lo necesitan ya sea por edad o enfermedad. Para que Dios envíe sus ángeles, portadores de esperanza. Por todos quienes nos hemos reunido en esta celebración del Patrón de la Residencia. A cada petición quien hacía las plegarias decía: “Rogamos al Señor” y todos respondíamos: “Os lo pedimos Señor”. A la Comunión cantamos: “Bendice el Señor alma mía” y después de dar gracias, cantamos el himno de la Virgen de la Cinta.
A continuación, la Procesión por el claustro, encabezada por los residentes, trabajadores y personal de servicio de la casa, los acompañantes, los miembros del Patronato, las autoridades, los presbíteros y finalmente el Obispo Sergi y la imagen del arcángel San Miguel. Al volver a la iglesia, el Sr. Obispo nos dio la bendición final y nos despidió diciéndonos: “Id en paz” y a continuación el canto “Os damos gracias, Señor”.
A continuación, nos desplazamos a la parte antigua del edificio para ver cinco habitaciones que ya estaban, pero se habían remodelado en una primera fase. Se hicieron mas grandes, se puso en el interior de cada una el baño que no estaba y la calefacción. Esto en una primera fase. El importe ha sido de 300.000 euros. Para la segunda y tercera fase se recibirá una subvención de 126.000 euros. Después de un fuerte aplauso, el Sr. Obispo las bendijo y dijo: Que sea un lugar de paz y bien en esta etapa del otoño de la vida. A continuación, dijeron unas palabras el Sr. Joaquim Amaré y Mn. Víctor, Secretario y Presidente del Patronato de la Residencia. Mn. Víctor dio las gracias a todos los de la familia San Miguel. El personal actúa muy eficientemente. También quiero comentarlos que hemos comprado un generador de electricidad por si un día se va la luz. Igualmente, tenemos aparatos para ayudar a los residentes, para evitar algunos desplazamientos en el Hospital Virgen de la Cinta. Agradecemos a los trabajadores su ayuda, a las autoridades y al Sr. Obispo.
El Obispo Sergi dijo unas palabras finales. Cuando un obispo llega a una diócesis que no conoce, visita todo lo que puede para conocerla cuanto antes mejor. Aquí vemos en el día a día la ayuda que ofrecen los trabajadores, siendo cuidadores de esperanza y, como dice el Papa, dejemos poner vida en los años. Que el Señor nos ayude. Felicidades y viva San Miguel.
Terminamos la celebración de la fiesta del santo patrón con un “piscolabis”. Esta casa abierta atendiendo a las personas mayores desde la caridad cristiana. Quiero recordar la frase del Papa Francisco: “Quien no vive para servir, no sirve para vivir” y en palabras del Sínodo: “Andamos juntos llenos de esperanza”.
Maria Joana Querol Beltrán













