Jubileo Diocesano de la Vida Consagrada
Religiosas de diferentes carismas, monjas contemplativas y candidatas a vírgenes consagradas, acompañadas por el Sr. Obispo Sergi Gordo, el Vicario General, Mn. Joan Guerola; el Delegado Diocesano de Vida Consagrada, Mn. Josep Ma. García; los canónigos Mn, José Ma. Membrado y Mn, Pascual Centelles; el sacerdote operario Mn. José Ayllón y el delegado Diocesano del Jubileo, Sr. Joaquim Amaré, nos encontramos el pasado 5 de diciembre, como peregrinos de esperanza, para compartir la celebración de la vida consagrada.
Nos congregamos en el Patio del Palacio Episcopal y después de la lectura del evangelio peregrinamos hasta la catedral accediendo por la puerta central, símbolo de la puerta santa de Roma. Al altar de la Virgen María de la Cinta celebramos la eucaristía, acompañados por algunos laicos y laicas y presidida por el Sr. Obispo, que inició su homilía recordando a los religiosos que, por varios motivos, no habían podido acudir al encuentro. El Sr. Obispo nos recordó que la vida consagrada es un regalo para la iglesia, “una ventana abierta por donde entra aire puro, una ventana por la cual entra luz, una ventana que nos recuerda que Dios continúa actuando, gritando, sosteniendo…” Con el comentario del evangelio del día (la curación de los ciegos de nacimiento) nos animó a leer el llamamiento a la vocación como “un movimiento profundo del corazón que pide respuesta”. Como conclusión, nos animó a continuar creyendo, confiando, amando, andando…renovando nuestro sí, volviendo al primer amor: Jesús.
Antes de terminar la eucaristía nos dirigió unas palabras Mn. Josep Ma. García invitándonos a la siguiente jornada de vida consagrada que tendrá lugar el día 31 de enero en el Monasterio de las monjas Mínimas en Móra d’Ebre.
El encuentro jubilar, que estuvo marcado por el agradecimiento y la alegría de “andar juntos llenos de esperanza”, acabó compartiendo un picoteo en un salón del Palacio Episcopal.
Ma. Cristina Martínez, stj









