JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ 05-01-2014

El pasado día 1 de enero, coincidiendo con el comienzo del año civil, hemos celebrado en toda la Iglesia la 47ª Jornada Mundial de la Paz, una celebración que fue iniciada por el papa Pablo VI. La de este año ha sido la primera del papa Francisco.

El tema elegido por el Papa es “La fraternidad, fundamento y camino para la paz”. Este lema nos invita a reflexionar sobre la mirada que cada uno de nosotros tenemos sobre los otros. Afirmar que los seres humanos somos hermanos significa, en primer lugar, reconocer que tenemos un padre común. El fundamento de la fraternidad está en una paternidad compartida y reconocida por todos. Afirmar que todos los seres humanos formamos una misma familia implica afirmar que todos somos hijos de Dios. La fe en Dios no divide ni separa a las personas, sino que las une y las acerca más.

Reconocer que todos los hombres somos hermanos implica aceptar que todos tenemos la misma dignidad y que el valor de cada persona no depende de su situación económica, ni de su posición social, ni de su religión, cultura o raza a la que pertenezca. No hay personas que valgan más que otras. Hemos de reconocer a todas las personas el valor absoluto que todos queremos que se nos reconozca a nosotros.

Aceptar que todos los seres humanos compartimos una misma dignidad implica que la persona humana no puede ser instrumentalizada en función de otros fines, porque cuando se anteponen intereses económicos, políticos o de cualquier otro orden, a la consideración del valor absoluto del ser humano el otro deja de ser considerado un hermano semejante a mí y paso a mirarlo con sospecha, como un antagonista o un enemigo. Éste es el origen de muchos de los dramas que afectan a nuestro mundo: pobreza, hambre, subdesarrollo, conflictos bélicos, injusticias, desigualdades, fundamentalismos, etc… En el fundamento de muchos de los problemas de nuestro mundo hay que reconocer una forma egoísta de mirar a las otras personas.

Frente a esta dinámica intrínsecamente egoísta, el papa Francisco nos ha recordado en su mensaje de este año que la fraternidad es el fundamento y el camino hacia la paz. Es, en primer lugar, el fundamento, porque la conversión hacia el hermano nos lleva a verlo con la misma mirada de Dios, y esto es lo que nos ayuda a vencer la constante tentación hacia el egoísmo en la relación con los otros.

La fraternidad -nos recuerda el Papa- es también el camino hacia la paz, porque nos lleva a ser solidarios ante las desigualdades y pobrezas que empañan la vida de nuestra sociedad y a preocuparnos, en primer lugar, de los más pequeños, de los indefensos y de los más olvidados de nuestro mundo, amándolos con el mismo amor de Dios.

Durante estas celebraciones navideñas todos expresamos el deseo de que en nuestro mundo se alcance la paz verdadera. La celebración de la Jornada Mundial de la Paz debe llevarnos a que este bonito deseo se convierta en un auténtico compromiso de vida. El compromiso que el papa nos pide es que aprendamos a mirar al otro como hermano.

Que el año que ya hemos comenzado esté lleno de la paz y de la bendición de Dios.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa