Finalizan los trabajos de conservación-restauración del retablo del Carmen de la Catedral de Tortosa

La presentación del resultado de los trabajos tuvo lugar el lunes 18 de mayo
- El conjunto, obra de Antoni Ferrer, es un retablo barroco de grandes dimensiones hecho de madera policromada y dorada, presidido por una pintura sobre lienzo en 1941 del pintor tortosino Josep Andreu Murall. En el coronamiento se conserva un lienzo barroco con la representación de la Misa de San Gregorio, de autor desconocido
- La intervención, dirigida técnicamente por el Centre de Restauració de Béns Mobles de Catalunya y ejecutada por un equipo encabezado por Voravit Roonthiva, ha permitido descubrir una inscripción manuscrita de Antoni Ferrer con su firma y la fecha de ejecución de la obra
- Los trabajos han sido promovidos por el Cabildo de la Catedral de Tortosa y subvencionados por el Departamento de Cultura, dentro de la línea de conservación-restauración de bienes patrimoniales
(18-5-2026) El Obispado de Tortosa ha finalizado los trabajos de conservación curativa del retablo barroco dedicado a la Virgen del Carmen y las Ánimas del Purgatorio, situado en la segunda capilla de la nave lateral norte de la Catedral de Santa María de Tortosa. La intervención ha sido promovida por el Cabildo Catedralicio y ha sido ejecutada por el Centre de Restauració de Béns Mobles de Catalunya (CRBMC).
El resultado de estos trabajos se ha presentado en un acto celebrado el lunes 18 de mayo, en el cual han intervenido Mn. Víctor Cardona, deán del Cabildo Catedral; Mireia Mestre, directora del CRBMC; Pep Paret, coordinador de pintura y escultura sobre madera del CRBMC; Voravit Roonthiva, responsable de la conservación y restauración del retablo, y el obispo de Tortosa, Mons. Sergi Gordo.

De izquierda a derecha, Pep Paret, coordinador de pintura y escultura sobre madera del CRBMC; Mn. Víctor Cardona, decano del Capítulo Catedral; Mundos. Sergi Gordo, obispo de Tortosa; Mireia Mestre, directora del CRBMC, y Voravit Roonthiva, responsable de la conservación y restauración del retablo.
Se trata de uno de los retablos barrocos más destacados del templo, una estructura de 11 metros de altura por 7 de anchura, hecha de madera policromada y dorada, que combina arquitectura, escultura y pintura sobre lienzo. La obra escultórica y arquitectónica es de Antoni Ferrer y está datada entre 1713 y 1715. La policromía y el dorado son de autor desconocido.
El lienzo central, incorporado durante una intervención de los años cuarenta del siglo XX, representa a la Virgen del Carmen salvando a las almas del Purgatorio y es obra de Josep Andreu Murall (Xerta, 1892 – Tortosa, 1965). En el piso superior se conserva una pintura barroca ovalada con la Misa de San Gregorio, de autor desconocido.

El retablo antes y después de la intervención.
Los trabajos de conservación han puesto de manifiesto la complejidad técnica e histórica del conjunto, especialmente por la coexistencia de elementos originales barrocos con incorporaciones posteriores del siglo XX.
En una intervención de los años 40 se modificó la estructura del retablo y se colocó el lienzo central, con la pintura de la Virgen del Carmen salvando a las almas del Purgatorio. En ese momento, también se instalaron las dos tallas del piso principal y las cinco imágenes de santos, así como la representación de un alma, en el piso superior.
Una mirada atenta revela, sin embargo, técnicas pictóricas y estilos diferentes entre estas figuras exentas y los relieves de San Pedro y San Pablo de las puertas del piso de abajo, los cuales pertenecen al estilo escultórico del autor del retablo.

Protección de conservación en la parte trasera. Fotografía Voravit Roonthiva.
Estado de conservación deficiente
Antes de la intervención, el retablo presentaba un estado de conservación deficiente, con un importante ataque de insectos xilófagos, descohesiones y levantamientos de la policromía, así como una acumulación notable de polvo y suciedad superficial.
También se detectó la presencia de cableado, interruptores y enchufes instalados en el reverso del retablo, algunos visibles y fuera de la normativa de seguridad actual, lo que representaba un riesgo tanto para la obra como para el espacio patrimonial.
La pintura barroca de la Misa de San Gregorio, en cambio, se encontraba en buen estado gracias a una restauración efectuada en el CRBMC en el año 2002. El conjunto ya había sido objeto de una intervención curativa en 1998, pero el paso del tiempo y las obras de restauración del edificio habían provocado nuevas afectaciones.

Montaje del andamio durante la intervención.
Una intervención basada en la mínima actuación
La actuación se enmarca en el proyecto de conservación preventiva que la Catedral de Santa María de Tortosa impulsa desde hace años. Los trabajos han partido de un estudio técnico exhaustivo y de un diagnóstico completo del estado de conservación, que han permitido definir los tratamientos más adecuados para el conjunto. Las imágenes científicas obtenidas con diferentes radiaciones y las analíticas de los materiales originales y añadidos, asumidas por el CRBMC, han contribuido a conocer mejor la obra y a garantizar la idoneidad de la intervención.
El criterio aplicado ha sido el de mínima intervención, priorizando la estabilización de las alteraciones más graves y respetando las restauraciones anteriores siempre que no comprometieran la seguridad, la estabilidad ni la lectura de las partes originales. Dada la diversidad técnica del conjunto, los tratamientos se han aplicado de manera selectiva y adaptada a cada elemento, manteniendo en todo momento una coherencia global en el resultado final.
Siguiendo los criterios deontológicos de la conservación-restauración, se han utilizado materiales y metodologías reversibles, compatibles y estables, así como soluciones sostenibles y de baja toxicidad tanto para el medio ambiente como para los profesionales participantes.

Detalle de la firma en la parte posterior del retablo
La intervención ha incluido la limpieza integral del retablo, tanto del anverso como del reverso. Durante estos trabajos se ha descubierto una inscripción manuscrita hasta ahora oculta en la que el escultor Antoni Ferrer deja constancia de su autoría y de la fecha de ejecución de la obra.
También se ha llevado a cabo un tratamiento general de desinsectación contra los xilófagos, la fijación de la policromía descohesionada y el refuerzo estructural del conjunto. En las zonas superiores del reverso, de difícil acceso, se ha instalado un material ignífugo, transpirable, estable y reversible, hecho con fibras de polietileno, para evitar la acumulación de polvo y suciedad y frenar posibles procesos de degradación.

Toma de muestra. En la imagen se puede apreciar la capa superficial de suciedad.
Finalmente, la actuación ha permitido renovar la instalación eléctrica, evitando el paso del cableado por detrás del retablo y adecuándola a la normativa vigente.
Además de garantizar la estabilidad y la conservación del conjunto, el proyecto contribuye a ampliar el conocimiento técnico e histórico de esta pieza destacada del patrimonio cultural de las Terres de l’Ebre y refuerza el compromiso de las instituciones implicadas con su preservación.
MCS del Obispado de Tortosa






