“ESTA ES LA VICTORIA QUE VENCE AL MUNDO: NUESTRA FE” 10-05-2015

Durante el tiempo de pascua que estamos celebrando, muchos chicos y chicas de nuestra diócesis vais a recibir el sacramento de la confirmación. Estos días os tengo presentes en mi oración y le pido al Señor que la gracia del Espíritu Santo que recibiréis en este sacramento produzca en vosotros abundantes frutos de vida cristiana. También recuerdo a todos los que, a lo largo de todo el año, habéis recibido ya este sacramento. Esta semana quiero dirigiros unas palabras para ayudaros a que viváis este momento tan importante con auténtico espíritu de fe.

En la liturgia de la confirmación se afirma que el Espíritu Santo os hace “comensales en el banquete eucarístico y testigos de la fe en la Iglesia y en el mundo”. Son unas expresiones que os pueden ayudar a pensar cómo debería ser vuestra vida cristiana después de recibir este sacramento.

En primer lugar debéis ser “comensales en el banquete eucarístico”. Sabéis que los sacramentos de la iniciación cristiana son tres: el bautismo, la confirmación y la eucaristía. De ellos, el bautismo y la confirmación únicamente se reciben una vez en la vida. En cambio, la eucaristía es un sacramento al que los cristianos nos debemos acercar cada domingo, porque es el sacramento que alimenta nuestra fe. Si perseveráis en la celebración de la eucaristía, la gracia de Dios que recibís en el bautismo y la confirmación se mantendrá viva y vuestra fe se irá haciendo cada día más fuerte. Si abandonáis la celebración de la eucaristía, cada día os separaréis más de la Iglesia, os alejaréis de Cristo y vuestra fe se irá debilitando cada vez más. Si queréis que vuestra fe no muera y que la vida cristiana que comenzó en vosotros el día de vuestro bautismo, y que se fortalece en la confirmación, sea cada día más viva, no abandonéis la celebración de la eucaristía.

En segundo lugar el Espíritu Santo hace de vosotros testigos de la fe en la Iglesia. El testimonio que la comunidad cristiana espera de vosotros es que viváis con alegría vuestra fe. La fe de un joven ha de ser una fe alegre e ilusionada. No olvidéis que en la vida cristiana podemos ser más jóvenes si la alegría y la ilusión por la fe son cada día más grandes. En el seguimiento del Señor cada día podemos ser más jóvenes. No os podéis imaginar lo importante que es ese testimonio para todos los cristianos, especialmente para aquellos que puedan pasar por momentos de desánimo en la vida cristiana.

También estáis llamados a dar testimonio en medio del mundo. Sabemos que para vosotros no es fácil ser cristianos en el momento actual. San Agustín dice que el mundo ataca a los cristianos de dos modos: persiguiéndolos o seduciéndolos. Vosotros en alguna ocasión os habréis sentido incomprendidos o habréis experimentado la atracción de muchas ofertas que os pueden alejar del Señor. Que el Espíritu Santo que recibís en el sacramento de la confirmación os conceda el don de fortaleza para que no os dejéis vencer ni por el miedo ni por aquellas cosas con las que nuestro mundo os quiere seducir y que pueden apartaros de Cristo.

Que el Señor os conceda a todos la gracia de una fe capaz de vencer al mundo.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa.