SOLIDARIDAD EN LA IGLESIA 09-11-2014

El próximo domingo celebramos el día de la Iglesia Diocesana. El lema de este año nos anima a la colaboración con nuestras parroquias. La Iglesia, y en ella cada comunidad cristiana, se construye sobre la colaboración de todos. Una colaboración que tiene que vivirse en todos los niveles: el compromiso pastoral, la participación en la liturgia, la responsabilidad en las actividades organizadas por la parroquia y también la colaboración en el sostenimiento económico de la Iglesia.

La parroquia es el punto de referencia concreto para muchos cristianos a la hora de vivir la propia fe, de celebrar los sacramentos, de alimentarnos de la palabra de Dios. En la parroquia la Iglesia se hace cercana a las personas y en ella nos integramos en el Pueblo de Dios. Por ello los cristianos debemos sentir un gran afecto a nuestra parroquia concreta, porque es el instrumento de la cercanía del Señor a nuestras vidas en los sacramentos y en la Palabra, y el ámbito más cercano de vida comunitaria y eclesial.

Pero la parroquia no es ni puede ser una realidad cerrada en sí misma. La Iglesia Diocesana, presidida por el Obispo en comunión con el Sucesor de Pedro, es la que tiene todos los elementos constitutivos de la Iglesia. Al obispo corresponde el cuidado de todas las comunidades cristianas y el deber de procurar que todas ellas puedan acceder a los medios que se necesitan para la evangelización. Y esto porque no todas las parroquias son iguales. En nuestra diócesis hay parroquias muy distintas las unas de las otras. Debemos evitar que las diferencias lleguen a convertirse en desigualdades.

Por otra parte, no debemos olvidar también que la diócesis tiene unas estructuras que están al servicio de todas las parroquias: los organismos de la curia y las delegaciones pastorales, que tienen como meta animar y abrir caminos a las actividades pastorales de las distintas realidades eclesiales que encontramos en nuestra diócesis. Estas estructuras están al servicio de todos y son muy importantes, porque nos ayudan a crecer en el sentido de pertenencia a la Iglesia.

Para crecer en esta comunión eclesial se celebra todos los años el día de la Iglesia Diocesana. No basta sentirse miembro de una parroquia. Nos sentimos, sobre todo, miembros de la única Iglesia de Cristo, que se concreta en todas las iglesias particulares presididas por el obispo. Por ello, esta jornada, además de recordarnos el compromiso de contribuir al sostenimiento de la Iglesia, nos anima también a ser solidarios con la diócesis y con las otras comunidades cristianas, especialmente con aquellas que, por el número reducido de feligreses o por una situación coyuntural, pueden estar necesitadas de la solidaridad de todos.

En la Iglesia intentamos administrar con responsabilidad los bienes, conscientes de que no son nuestros, sino de todos los cristianos. Intentamos también llegar a las personas más necesitadas. Que el Señor os pague vuestra generosidad.

Con mi afecto y mi bendición.

+ Enrique Benavent Vidal.
Obispo de Tortosa