¿ES QUE CRISTO ESTÁ DIVIDIDO? 12-01-2014

Cada año, desde el día 18 al 25 de enero, las iglesias y comunidades cristianas nos unimos en la oración para pedir al Señor el don de la unidad de todos los cristianos en la única Iglesia de Cristo. Todos somos conscientes de que el hecho de la división de los cristianos en tantas iglesias no ayuda al testimonio de la fe ante el mundo, por lo que la unidad es una meta a la que no podemos renunciar a pesar de las dificultades en llegar a alcanzarla.

El lema de este año está tomado de la primera carta a los corintios. En un momento determinado san Pablo, para hacer ver a los cristianos de esa comunidad la gravedad de las divisiones internas en la Iglesia, les dice: «¿Es que Cristo está dividido?» (1 Cor 1,13). Si Cristo es uno, todos debemos estar unidos «en un mismo pensar y un mismo sentir» (1 Cor 1,10). La Iglesia hará presente a Cristo en medio del mundo con más claridad cuando el testimonio de unidad entre los cristianos sea más perceptible para el mundo que las diferencias que pueda haber entre nosotros.

Por ello, durante estos días del octavario por la unidad de los cristianos, en primer lugar, debemos caer en la cuenta y agradecer a Dios los signos de unidad que existen de hecho entre las iglesias y comunidades cristianas. Los cristianos podemos hacer juntos muchas cosas: juntos estamos llamados a ser santos; juntos podemos dar gracias a Dios porque nos ha dado su gracia en Cristo; juntos podemos escuchar y alimentarnos de la Palabra de Dios; podemos amarnos los unos a los otros como amigos y hermanos; podemos sentirnos unidos porque reconocemos a Cristo como Señor; podemos vivir juntos el testimonio de la caridad y del amor hacia todos los hombres, especialmente hacia los más necesitados. Muchas veces los cristianos no somos conscientes de lo mucho que nos une. Que estos días crezcamos en el ecumenismo de la caridad.

La celebración del octavario de oración por la unidad de los cristianos puede ser una ocasión para un mayor conocimiento mutuo entre las iglesias cristianas. Todos hemos de ser conscientes de que nunca vivimos plenamente los dones que hemos recibido del Señor y de que todos podemos aprender de todos. Las distintas iglesias y comunidades cristianas han desarrollado sus propias tradiciones con rasgos característicos en su espiritualidad. El conocimiento de las respectivas espiritualidades nos puede enriquecer y ayudar en el seguimiento del Señor. Que estos días sean una ocasión para practicar el ecumenismo espiritual.

El texto bíblico elegido como lema para este año nos indica también el camino que hemos de seguir para alcanzar la unidad: ésta se va realizando cada día con más plenitud si juntos dirigimos una mirada de fe y de amor a Cristo, si en nuestro corazón vivimos cada día con un deseo más fuerte de conocerle a Él. En la medida en que estemos más unidos a Cristo nos sentiremos más unidos a todos los que en nuestro mundo quieren ser sus discípulos, comenzando por los hermanos de nuestras propias comunidades cristianas y de nuestra propia iglesia.

Que el Señor nos bendiga a todos con el don de su paz.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

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