MISSIONEROS DESDE LA INFANCIA 15-01-2023

El autor de los capítulos 40-49 del libro de Isaías es un profeta que ejerce su Ministerio durante el exilio en Babilonia. Dentro de este bloque destacan cuatro Cantos que prefiguran un personaje presentado como el Siervo del Señor y que configuran la imagen del Mesías que hará realidad Jesús de Nazaret.

El 2º Canto (49,1-13) presenta a un personaje singular con misión a favor de todo un grupo, el pueblo de Israel; pero en definitiva el Señor le dice: te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.

Es la constante en el estilo de Dios: el elegido es un particular que recibe el encargo divino, pero el don de Dios no tiene destino restringido sino universal. Primero la misión afecta al pueblo de Jacob-Israel; pero al final el marco de la misión se ensancha hasta llegar a ser constituido luz de las naciones.Es el dinamismo misionero inherente a la identidad cristiana. No podemos vivir la fidelidad personal a Dios sin una verdadera inquietud apostólica para que la Buena Nueva del Evangelio llegue con fuerza a todos los pueblos.El elegido ha oído la llamada de Dios en un momento histórico determinado, pero de hecho Dios ya le formó desde el vientre como siervo suyo. La llamada del Señor, como acción de Dios, arraiga en la eternidad; aunque la toma de conciencia del elegido tiene lugar en un momento de su historia personal.

Igualmente Pablo, por querer de Dios, ha sido llamado a ser apóstol de Jesucristo: en realidad Dios le había escogido desde las entrañas de la madre (Ga 1,15) pero él sintió la llamada de Dios cerca de Damasco (Hch 9,3). No importa “dónde” tiene lugar la llamada (cerca del lago de Galilea o en el camino cerca de Damasco), siempre y cuando de verdad sea Cristo el Señor quien confía la misión apostólica.

Al presentarse llamado a ser apóstol de Jesucristo, Saulo de Tarso no es ningún visionario sino que la eficacia de su trabajo evangelizador en Corinto prueba la autenticidad de su ser apóstol de Jesucristo.

El comienzo de la primera carta de Pablo a los cristianos de Corinto describe a sus destinatarios como la comunidad de Dios que está en Corinto, encarnando a la Iglesia universal; como llamados a serle consagrados por la vocación universal a la santidad; y en unión con todos los que invocan el nombre de Jesucristo en comunión eclesial. ¡Qué descripción más fiel de la Iglesia!

El Bautista, viendo a Jesús que venía, lo proclama el Cordero de Dios: título que evoca al Siervo del Señor que tomó el pecado de muchos (Is 53,12); el Cordero vencedor (Ap 17,14); nuestra víctima pascual: Cristo (1Cor 5,7); y el Cordero de pie, como degollado (Ap 5,6-12).

¡Cuánta carga cristológica hay en las invocaciones previas a la Comunión en la Eucaristía cuando aclamamos al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, pidiéndole ten piedad de nosotros y danos la paz!

En el bautismo de Jesús, el bautista – que venía como testigo, para dar testimonio de la luz (Jn 1,7)- da fe: He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma , y se posó sobre él; así atestigua de quien bautiza realmente con Espíritu Santo.

Diciendo que yo no le conocía, no se está refiriendo al conocimiento humano que el hijo de Isabel podía tener del hijo de María de Nazaret sino al conocimiento profundo de fe, que es don del que envió a Juan a bautizar con agua.

En esta Jornada de la Infancia Misionera vivamos esta doble dimensión: educando a los pequeños de nuestras Comunidades en el espíritu misionero y orando con compromiso cristiano por los niños de los Países de Misión para que les llegue con fuerza el amor del Padre Dios.

José-Luis Arín Roig
Administrador Diocesano

Escuchar (catalán):

Descargar (catalán):

X