LUCHEMOS CONTRA LA POBREZA 01-02-2015

El próximo domingo, en el marco de la campaña anual organizada por «Manos Unidas», se nos invitará a tener un gesto de solidaridad con aquellas personas que padecen hambre o están viviendo en alguna situación de pobreza extrema. El viernes anterior somos invitados a vivir un día de ayuno voluntario, para que nuestra solidaridad no se limite a dar un donativo, sino que llegue a ser una solidaridad «espiritual». Es muy educativo para quienes vivimos en una sociedad caracterizada por hábitos de consumo muchas veces desenfrenado, que intentemos hacernos una idea de lo que sienten aquellos que no tienen garantizado el pan de cada día. El ayuno nos debe empujar a compartir.

El lema que la asociación «Manos Unidas» nos propone para la campaña de este año («Luchamos contra la pobreza, ¿Te apuntas?») incluye un programa y una invitación.

El programa es lo que justifica el trabajo de tantas voluntarias y voluntarios de “Manos Unidas” desde su fundación hace cincuenta y seis años: todos están unidos por el ideal de luchar contra las múltiples formas de pobreza que existen en nuestro mundo. Las pobrezas que saltan a la vista en primer lugar, son aquellas que se refieren a la carencia material de los bienes y de los derechos imprescindibles para una vida digna: el alimento necesario, el agua, las condiciones higiénicas y de salud, el trabajo, la vivienda, los medios para una educación digna, etc… Contra todas estas formas de pobreza lucha «Manos Unidas». Durante el año 2014 las aportaciones de las diócesis con sede en Catalunya a «Manos Unidas» se destinaron a proyectos de ayudas a mujeres campesinas, a la construcción de equipamientos educativos, a la mejora de la alimentación, a la dotación de agua potable a poblaciones que carecen de esta necesidad básica, etc…

Pero no podemos olvidar que estas pobrezas nacen de otra más profunda y que no se ve a primera vista: nos referimos a la miseria moral y espiritual que fue denunciada por el Papa Francisco en el mensaje de cuaresma del pasado año. Muchas de las pobrezas anteriormente citadas tienen su origen en situaciones de injusticia, de egoísmo y de corrupción que tan frecuentes son en muchos lugares de nuestro mundo. Y este egoísmo, a su vez, tiene su origen en el alejamiento de Dios y de nuestros hermanos. Por ello el programa de «Manos Unidas» pretende combatir las pobrezas materiales intentando llegar, al mismo tiempo, a la raíz de las mismas.

Pero el lema, además de exponer un programa, incluye una pregunta, que es, al mismo tiempo, un reto y una invitación: ¿Te apuntas? Si tenemos en cuenta, por poner dos ejemplos, que actualmente una de cada ocho personas de nuestro mundo padece hambre, o que uno de cada seis niños menores de 5 años tienen un peso deficiente para su edad, nadie que tenga una conciencia moral recta puede decir que este tema no le afecta. El modo de apuntarse a la lucha contra la pobreza lo tiene que decidir cada cual según su conciencia o sus posibilidades, pero lo que es cierto es que un cristiano no puede actuar como si no hubiera resanado esta pregunta en su corazón.

Con mi bendición y afecto.

+ Enrique Benavent Vidal,
Obispo de Tortosa.