Las hermanas de Ntra. Sra. de la Consolación celebran en Tortosa la fiesta de Sta. Mª Rosa Molas

Rosa María Molas y Vallvé nació en Reus el año 1815. Entró primero en la congregación de las Hijas de la  Caridad, pero, por problemas internos con su congregación y con la ayuda del obispo de Tortosa, inició una nueva congregación, las Hermanas de Ntra. Sra. de la Consolación que fundó en Tortosa el año 1858.  Su carisma era consolar i atender a los más pobres y necesitados, así como ayudar a sus hermanas de la Congregación y a sus alumnos. Estando ya en el lecho de muerte, le sale desde el fondo de su alma como un grito de oración: ¡”Dejadme ya marchar”! Era el 11 de junio de 1876, domingo de la Santísima Trinidad , cuando María Rosa Molas murió en Tortosa y se fue al encuentro del Señor. El 11 de noviembre de 1988 fue canonizada por el papa Juan Pablo II.  El 12 de junio de 2024,  se celebró como todos los años, en la Casa Madre de las Hermanas de Ntra. Sra. de la Consolación, una Eucaristía en honor de Santa María Rosa Molas y Vallvé.

El Sr. Obispo de Tortosa, Mons. Sergi Gordo Rodríguez, presidió  la Eucaristía  que fue concelebrada por nueve sacerdotes de nuestra diócesis. Empezó la celebración con el canto de entrada: “Aclamad cielos, exulta tierra, porque Yahvé ha consolado a su pueblo y de sus pobres se ha compadecido”. Seguidamente las palabras del Sr. Obispo: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La paz esté con vosotros y  a continuación una hermana hizo la monición de entrada, agradeciendo la presencia del Sr, Obispo, de los sacerdotes concelebrantes, del Sr. Jordi Jordán, Alcalde de Tortosa, del Sr. Víctor Ferrando, Alcalde de la E.M.D. de Jesús-Tortosa, algunos Concejales, Hermanas de la Consolación y algunas de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, profesores/as y alumnos/as del Colegio, ex-alumnas y todos los que nos hemos reunido para celebrar esta Eucaristía en acción de gracias por nuestra Fundadora, que la Iglesia la propone como “maestra en humanidad”. Que ella nos ayude a cumplir con nuestros compromisos cristianos. Un grupo de Hermanas de la Consolación se hicieron cargo de los cantos.

Y recordando la frase del Evangelio: “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”, pidamos al Señor que perdone nuestros pecados. Yo confieso… Después de cantar “Gloria a Dios en el cielo”se proclamaron las lecturas. La primera del profeta Isaías ( 40, 2-8.28-31). El Salmo responsorial 33: “Gustad y ved que bueno es el Señor. Dichoso el que se acoge a él. Gustad y ved que bueno es nuestro Dios”. La segunda lectura  del Apóstol San Pablo a los Colosenses (Co 3, 12-19) y después de cantar “¡Al·leluia!” se proclamó el Evangelio según San Mateo (Mt 5, 1-12).

El Sr. Obispo empezó la homilía saludando a los sacerdotes concelebrantes, autoridades,  hermanas de la Consolación y  Teresianas, profesores, alumnos i ex alumnos del Colegio i fieles que habéis venido a celebrar esta fiesta. Hermanas, gracias por invitarme a celebrar esta fiesta y gracias por todo lo que ayudáis a la diócesis. La Eucaristía es  acción de gracias.  Hoy también vamos a pedir por vuestras futuras vocaciones. Gracias porque como mujeres de hoy, podéis continuar esta misión tan necesaria no solo en la Iglesia, sino en nuestra sociedad. Que seáis siempre voz de los sin voz y siempre con la alegría del Evangelio que nos dice que hemos de estar dispuestos a ofrecer por el mundo. Que nos enseñe a practicar la consolación hacia los más necesitados y nos ayude a tener la actitud interna que tuvo Santa María Rosa Molas. Vuestra fundadora no lo hizo solamente en su tiempo, sino que dejó la riqueza  a vosotras, hermanas de la Consolación.

Ella, dedicada a la formación de niños y jóvenes en los distintos colegios, ayudó también mucho a los pobres y enfermos. La elegiste Señor, para hacernos instrumentos de tu amor. Ella fue “Consolación para el mundo” Dice el libro del profeta Isaías:“Consolad, consolad a mi pueblo -dice vuestro Dios- Hablad al corazón de Jerusalén y decidle a voces que su lucha ha terminado…”  La consolación será siempre necesaria para  toda persona. Con humildad y confianza pedimos la intercesión de Santa María Rosa Molas y también le pedimos que sigáis las huellas que ella dejó cuando pasó por el mundo y estar dispuestas a dar a los hermanos el consuelo que habéis recibido. Murió en Tortosa entregada al Señor de manera radical. Nunca actuó como “llanera solitaria”, ni como “franco tiradora”.  Recibimos el consuelo de Dios, para dar nosotros consuelo a los que lo necesitan. El Papa San Juan Pablo II, en la homilía de la beatificación de la fundadora dijo: “La existencia de esta mujer, impregnada de caridad, totalmente entregada al prójimo, es un anuncio profético de la misericordia y de la consolación de Dios”. Con humildad y confianza pedimos la intercesión de Santa María Rosa Molas. Que seáis instrumentos de la voz del Señor para ser buenas y fieles continuadoras del carisma de vuestra fundadora.

Después de las plegarias, se presentaron las ofrendas para el Ofertorio, mientras cantamos: “¿Qué te puedo dar, que no me hayas dado Tú?… Todo lo que sé, todo lo que soy, todo lo que tengo es tuyo”. Llegado el momento de la  Comunión el canto fue: “Festejad a Jerusalén. Gozad con ella”. En la acción de gracias por la Comunión, una hermana dijo estas palabras: “Te damos gracias por ser maestra en humildad i ser instrumento de consagración con ansias de caridad. Te damos gracias por haber sido consuelo de Dios y en los momentos de dificultad nos abandonamos en tus manos. Ayúdanos a mostrar a nuestros hermanos el rostro de Jesús y a ser artífices de su caridad. Amén.

El Sr. Obispo nos dijo: Nos disponemos a recibir la bendición solemne. Después tendremos ocasión de saludar a las Hermanas de la Consolación que tan bien nos han acogido y de saludarnos todos. A continuación de la bendición, el Obispo Sergi i los sacerdotes concelebrantes se pusieron ante la tumba de Santa María Rosa Molas y todos cantamos el himno: “Eres tú, vives hoy, María Rosa eres tú”. Del pobre inseparable, con él partes tu pan, llevas en las entrañas volcán de caridad. Para tus hijas, madre, hija fiel para Dios, para el necesitado siempre consolación.

 Santa María Rosa Molas y Vallvé, tuvo a lo largo de su vida una gran experiencia de Dios y quiero acabar con  estas palabras suyas: “Quien llega a probar cuan dulce es Dios, no puede dejar de caminar en su presencia”.

Maria Joana Querol Beltrán

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