La Nit de María

Hemos celebrado la IVª Nit de María, la noche del 14 de agosto de 2022, en la parroquia de san Bartolomé con el lema:  Cartas a María. Las cartas han sido expresión de amores, de súplica, de veneración y de cariño. También leímos la preciosa carta de Diego de Zabildea: La carta de José a Lucas, que pondera la belleza de María.

Cada una de las lecturas iba seguida de un canto a María interpretado por el organista Vicente. Un momento precioso de silencio, de oración. Y es que la Madre siempre escucha y no se cansa jamás de esperar. Es un amor seguro.

Todos hemos participado, bien con la lectura, bien con el silencio creador, todos muy contentos con la alegría familiar de tener como madre a tan excelsa y humilde Señora que desea habitar en nuestras humildes moradas tan necesitadas de luz. Ella lo escucha todo: los bellos testimonios de Lourdes, Concha, Fran, Josefina, Juan Pablo, Luz Stella, Mosén Carlos, Diana, Marcelo, Vicente, Paco, Diego y todos los demás que anhelábamos escuchar y sumirnos en la belleza de la oración que surgía diáfana de cada uno de nuestros corazones. La Madre escuchaba los deseos sacerdotales, los mimos dirigidos a la mamá, la petición de que bendijera el matrimonio de su hija, las ardientes peticiones para que todos sus hijos gozaran de su Maternal protección, y la sanación de heridas del corazón desgarrado por el dolor. Pero si podemos sintetizar todas las participaciones las podemos acuñar con esta palabra: ¡Gracias, Madre! Gratitud de tanto bien al haber experimentado, tantas veces, el gozo de una Madre que ya ha recorrido su camino hacia el cielo y que ahora se aposenta en nuestros corazones para darnos calor y ayuda en esa guerra de paz y de amor por conseguirlo. También les damos las Gracias a todos los participantes por habernos mostrado su cariño a la Madre Asunta, y, a Ella, por habernos ya regalado tantas y tantas bellas experiencias, de lo que significa en Benicarló, por honrarla, por quererla, por amarla. Nuestros corazones, esta noche familiar, han descansado en medio de tantos sinsabores: tenemos, sí, una madre que es la Omnipotencia Suplicante.  ¡Ah!, cuán bellas eran las hortensias que adornaban el altar y que mostraban la fecundidad y alegría en esta reunión familiar.

Manuel Ferrer

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