La fiesta de la Inmaculada 2023

Ha llegado la fiesta de la Inmaculada 2023.  La vigilia en Santa María para los jóvenes y adolescentes; la despertà con sus cánticos y danzas del amanecer con el Rosario por la Vila; y la santa misa con el sacerdote revestido de azul. Es la alegría expresiva de un pueblo que año tras año ofrenda, enamorado, a su Madre la Inmaculada. Es su expresivo contacto con la eternidad. La Madre recrea un ámbito de relaciones familiares singulares. Por eso, esta mañanica se han operado regalos de madre a hijo y de hijo a madre. Uno cuenta que, después de más de un año alejado del grupo por enfados, hoy, fiesta cantarina de la Madre, vuelve a su presencia y muy contento.  Y es que la Madre une y reúne con su fuerza maternal, cariñosa. Otra cuenta que, con la ayuda de la Madre le ha regalado la cura espiritual de su hijo adolescente hasta llegar a su conversión en primera fila. Y es que la Madre espera, espera, sabe esperar hasta la saciedad, porque sabe que las personas somos libres y no deja de confiar hasta que le abramos nuestros corazones, de par en par, y, así, ella entre y ponga en orden nuestra libertad interior para que podamos vivir con el gozo de la libertad de los hijos de Dios. Cantar-rezar a la Virgen con la finura de enamorados siempre tiene una respuesta más allá del egoísmo.  El contacto con ese modo espiritual, lima las asperezas, ayuda a saber pedir perdón, a saber perdonar y a convivir de una manera feliz. Y su meta es total, abierta solamente con el límite del amor, que precisamente es ilimitado. En la santa misa se presentaba el horizonte de la santidad que no es más que tener abiertos nuestros corazones, totalmente, a amar como Él nos ha amado. ¡Hasta el extremo! Es estar disponible al silencioso aire de la gracia.  Y hoy, fiesta de la Inmaculada, la Madre que se nos acerca hasta lo impensable, porque ya vivimos en su corazón, se muestra como un camino de amistad, de convivencia, de estar unidos todos, máxime después de malos momentos de enfado, ira, soberbia.  La Madre Inmaculada es la puerta abierta a gozar del Amor. Y, porque tenemos a tal Madre, vivimos gozosos y felices.

En cada parada de la despertà mañanera, sin olvidar la de tomar el chocolate -buen acto de familia- el grupo se agranda y se empequeñece como hace el corazón en su latido de diástole y sístole. Ese tictac repetido acompañado por la música popular al igual que la letra que tantas veces hemos escrito como poesía popular ya arraigada en el acervo poético benicarlando   es un corazón ardiente, alegre. Por eso el sacerdote en la santa misa de la Inmaculada, revestido de azul celeste, -privilegio de la Iglesia en España- nos ha invitado a vivir la alegría al sentir y gozar del cariño de la Madre. Tenemos una madre tan cercana que, pase lo que nos pase, siempre nos ofrece su regazo para limarnos de nuestra soberbia y egoísmo e introducirnos en el camino alegre de la humildad. Si tenemos una madre así ¿qué es lo que nos puede entristecer?

Manuel Ferrer