ACERCAOS A LA MESA DEL SEÑOR 11-05-2014

Estimados amigos, niños y niñas que durante los próximos domingos os acercaréis por primera vez a la Mesa del Señor para recibir el sacramento de la Eucaristía: esta semana mi dirijo a vosotros para compartir la alegría que estáis viviendo en estos momentos y para felicitaros por el gran regalo que vais a recibir.

Recuerdo perfectamente el día de mi primera comunión: fue el 14 de mayo de 1967, solemnidad de Pentecostés. Aquel día, acompañado por mis padres, después de un tiempo de preparación en la catequesis de mi parroquia natal, recibí por primera vez al Señor. Recuerdo la ilusión con la que me preparé para ese momento, acompañado por el sacerdote de la parroquia, por mis padres y por los catequistas. Quise recibir al Señor viviendo en amistad con Él y le pedí que me ayudara a mantener esa cercanía en todos los momentos de mi vida. Desde ese día Él ha sido el alimento que ha mantenido viva mi fe, el amigo que siempre ha estado cerca de mí en todos los momentos de mi vida: en el tiempo de preparación para el sacerdocio, en mis años de sacerdote y en mi ministerio episcopal. Hoy no puedo entender mi vida sin el alimento de la Eucaristía que me da fuerzas para seguir adelante en el camino de la vida cristiana.

Uno de los trabajos del obispo es rezar por todos los cristianos de su diócesis y pedirle al Señor que los guarde en la fe. Quiero que sepáis que estos días os recuerdo en la presencia del Señor con gran alegría, que le pido a Dios que el día de vuestra primera comunión sintáis la alegría de saber que Él os ha elegido para que seáis sus amigos y que despierte en vosotros el propósito de vivir siempre como verdaderos discípulos de Cristo. Pido también por vuestros padres: ellos os llevaron a la Iglesia para que recibierais el sacramento del bautismo, han cuidado de vosotros y os seguirán acompañando en vuestra formación humana y cristiana. Que sean para vosotros auténticos modelos en la fe. Tengo presentes también a los y a las catequistas de nuestra diócesis. Para ellas y para ellos es también un día de alegría, porque ven cómo el Señor hace fructificar su esfuerzo por ayudaros en el camino de la fe y que la semilla del Evangelio que han sembrado en vuestro corazón va creciendo y desarrollándose. Oro por los párrocos de vuestras parroquias, para que sientan el gozo de ver cómo aumenta la familia de la Iglesia que domingo tras domingo se reúne para celebrar la Eucaristía.

Vais a recibir la primera comunión. No olvidéis que el Domingo es el Día del Señor, el día en que los cristianos nos reunimos para escuchar su palabra y para alimentarnos de la Eucaristía. A partir de hoy estáis invitados, también vosotros podéis participar de la celebración de la Iglesia. Si lo hacéis experimentaréis que vuestra amistad con el Señor se hace cada día más fuerte. Si abandonáis la celebración de la Eucaristía sin daros cuenta os separaréis cada vez más de la Iglesia, os alejaréis del Señor y vuestra amistad con Él se irá debilitando. Recibid al Señor con el deseo de ser verdaderos amigos suyos.

Que el Señor os bendiga con su amor a vosotros y a vuestras familias.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa