Celebración del XX Quinquenio de Chiva de Morella

Del 7 al 23 de agosto de 2025, Chiva de Morella ha celebrado sus fiestas quinquenales en honor a la Virgen María del Rosario. Este año se ha conmemorado el XX Quinquenio, que ha coincidido con el centenario de estas celebraciones, instauradas por el padre escolapio Francisco Ibáñez Carbó en 1925, a raíz de la transformación de la ermita de Roser. Hijo del mismo pueblo, el padre Ibáñez quiso establecer una fiesta cada cinco años para honorar la Virgen María y pedirle protección ante las dificultades de la vida. En el año 2020, no obstante, la pandemia impidió la celebración tan esperada.

Actualmente, las fiestas combinan actos lúdicos y religiosos, con un fuerte arraigo en la tradición y la devoción a la Virgen del Rosario. Han participado cerca de quinientas personas, una cifra extraordinaria si tenemos en cuenta que el pueblo solo tiene una veintena de habitantes el resto del año. Han vuelto masivamente descendientes, familiares y amigos de los pueblerinos que años atrás tuvieron que emigrar.

El sábado de fiestas, la Virgen María bajó en solemne procesión desde el Santuario de la Ermita de Roser hasta el pueblo. Por el camino, la comitiva se paró varias veces para recitarle versos de bienvenida y agradecimiento.

Desde aquel momento, la imagen presidió todos los actos y desfiles del Quinquenio. Domingo fue el día de la Virgen María y lunes, el del Salvador, patrón de la parroquia, honorado con misa y Rosario de antorchas.

Este año, además de las autoridades civiles y eclesiásticas de Morella, la fiesta contó con la presencia entusiasta del Obispo de Tortosa, Monseñor Sergi Gordo Rodríguez, que, el domingo 10 de agosto, presidió la solemne misa en honor a la Virgen María del Rosario, el colorido Retablo y la magnífica procesión de la tarde. En Chiva todos recordaremos las palabras de ánimo y la mención en el reciente libro dedicado a la historia del pueblo y de las fiestas quinquenales.

Para honorar a la Virgen no faltaron las tradicionales “relaciones” y poesías recitadas en las calles, que emocionaron a muchos asistentes, ni tampoco los cabezones, gigantes, la banda municipal, la fábula, los tamborileros y dulzaineros, y sobre todo las danzas: de Gitanetes, de Labradoras, el Baile Rodado, el Baile del Piojo, el Baile de Gigantes…En ningún Quinquenio anterior habían tenido tanta colaboración. Contaron con la participación entusiasta de niños, jóvenes y gente mayor, que habían estado ensayando durante semanas por las calles de la localidad. Por primera vez, la peana de la Virgen fue llevada por las chicas de Chiva, que reivindicaron así su presencia en el futuro de la fiesta.

El día 23, después de la novena y de unos días llenos de alegría, la Virgen María volvió a la Ermita. La acompañamos en procesión, cantando y rezando, todos quienes estábamos en el pueblo. Fue también una despedida para nuestro estimado padre José Ángel Pitarch, que, por necesidades del obispado, dejará Morella para continuar su tarea en Amposta. Antes de que la Virgen María entrara definitivamente en la ermita, las Gitanetes le dedicaron su despedida más rítmica y colorida y, para sorpresa de todo el mundo, las majorales y el majoral que ya habían bailado en el Quinquenio de 1965 repitieron, con gran éxito, sesenta años después, el Baile de Labradoras.

Y como siempre decimos en Chiva, en acabar las recitaciones a la Virgen:

¡Viva la Virgen María del Roser!

Jordi Sebastià Galí