BIENVENIDO, OBISPO SERGI 10-09-2023
Bendito el que viene en nombre del Señor: con esta aclamación litúrgica damos la bienvenida a Mons. Sergi Gordo y Rodríguez, que este sábado inicia su Ministerio Episcopal entre nosotros.
Como al profeta Ezequiel, el Señor te ha puesto de centinela en la casa de Israel que peregrina en la Diócesis de Tortosa.
Lo necesitamos, y por eso aclamamos tu llegada a nuestra diócesis diciendo:
Bendito el que viene en nombre del Señor a contagiar la llama del Espíritu que, mediante el Papa Francisco, nos convoca a caminar juntos conscientes de que la sinodalidad ha venido para quedarse.
Bendito el que viene en nombre del Señor a reavivar la llama del Proceso sinodal que, en la Vigilia de Plegaria en la conclusión de la Fase Diocesana, el obispo Enrique sintetizaba en 4 grandes objetivos: 1) Deseo de santidad, sin el cual perderíamos la identidad; 2) Iglesia esperanzada, porque la esperanza es la fe moviendo la fidelidad diaria; 3) Familia en comunión, que es la mejor imagen de la Santísima Trinidad; 4) Espíritu misionero, porque la Iglesia existe para evangelizar.
Bendito el que viene en nombre del Señor a presidir en la caridad a unos hermanos presbíteros y diáconos que en la Misa Crismal prometimos comunión afectiva y efectiva a un Obispo propio que esperábamos de todo corazón pero no conocíamos.
Bendito el que viene en nombre del Señor a espolear a nuestros Consagrados: testigos vivos de Cristo Resucitado en medio del mundo.
Bendito el que viene en nombre del Señor a ejercer fielmente el sagrado ministerio de anunciar a todos el Evangelio de Dios, como maestros auténticos, dotados de la autoridad de Cristo (CEE 888).
Bendito el que viene en nombre del Señor a caminar delante de nosotros: como Jesús que caminaba delante de ellos, subiendo a Jerusalén (Lc 19,28). Porque el camino a seguir lo marca Jesús con su ejemplo; a andar en medio de todos con proximidad sencilla y misericordiosa para compartir “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo” (GS 1); a estar detrás del pueblo “para ayudar a los rezagados y, sobre todo, porque el rebaño mismo tiene su olfato para encontrar nuevos caminos” (EG 31).
Bendito el que viene en nombre del Señor a enseñarnos a comprender cada día mejor el amor infinito que el Espíritu de Dios siembra en nuestras vidas y a dar gracias testimoniando con alegría que Dios está siempre a favor nuestro.
Bendito el que viene en nombre del Señor a enseñarnos a recapitular todos los deberes cristianos en el amor. A nadie le debáis nada, más que el amor mutuo.
Bendito el que viene en nombre del Señor a testimoniar el acierto de su lema episcopal: “Servid al Señor con alegría”. Porque servir es la mejor expresión del amor, que es el gran fruto del Espíritu; y la alegría es su primera manifestación. El fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí (Ga 5,22).
Bendito el que viene en nombre del Señor de una manera especial a acompañar a nuestros jóvenes. Habéis conocido a unos cuántos en la JMJ a Lisboa. Están esperando con anhelo el acompañamiento de su Obispo.
Bendito el que viene en nombre del Señor a consolar dinámicamente a los enfermos, los ancianos, los encarcelados, los sintecho, los pobres… Que en su Obispo encuentren realmente a Jesús de Nazaret.
Bendito el que viene en nombre del Señor a trabajar con alegría sinodalmente con nosotros.
José-Luis Arín Roig
Deán del Cabildo Catedralicio






