Amposta vive el 250º aniversario de la parroquia de la Asunción con una solemne Eucaristía y una cena popular

- El obispo Sergi Gordo ha presidido la Misa de acción de gracias y ha confirmado a una treintena de jóvenes
- Se ha celebrado una cena popular con más de 500 asistentes para conmemorar el inicio oficial de la construcción de la iglesia en 1776
- «Celebrar 250 años no es solo recordar el pasado, es renovar el compromiso con el presente y con el futuro», afirma el párroco Mn. Ramon Font
(12-5-2026) La ciudad de Amposta está de celebración por el 250.º aniversario de su parroquia más antigua: la iglesia de la Asunción de María. Para conmemorar esta efeméride, se ha llevado a cabo todo un programa de actos que han tenido su epicentro en la celebración de una Eucaristía de acción de gracias, el domingo 10 de mayo, presidida por el obispo de Tortosa, Mons. Sergi Gordo. La Misa también contó con la presencia de miembros del Ayuntamiento y de la Orden de San Juan de Jerusalén, dos instituciones fundamentales en el nacimiento de la parroquia de la Asunción. El acompañamiento musical corrió a cargo del Cor La Lira Ampostina.

Celebración de las confirmaciones
En la tarde del viernes 8 de mayo, el obispo Sergi también celebró la Eucaristía en el templo parroquial y confirmó a treinta jóvenes. A continuación, tuvo lugar en la plaza del Ayuntamiento una cena popular para recordar el 250 aniversario de la iglesia de la Asunción, a la cual asistieron más de 500 personas. Durante la celebración de este hecho histórico, tan relevante para Amposta y la comarca del Montsià, actuaron diferentes entidades culturales de la ciudad, como la Colla Castellera Xiqüelos i Xiqüeles del Delta y la Colla de Diables i Tambors Lo Minotaure, además de un grupo de dansaires y de dolçainers.

Cena popular en la plaza del Ayuntamiento
Un largo proceso de construcción
Como señala el párroco Mn. Ramon Font, los orígenes del templo de la Asunción se remontan a antes de 1776: «Aunque los cimientos del edificio datan de 1773, no fue hasta 1776 que el Ayuntamiento y las autoridades eclesiásticas firmaron el contrato de las obras con los arquitectos tortosinos Francesc Melet y Andreu Moreno. La corporación municipal acogió el sentimiento popular sobre la necesidad de una nueva iglesia, porque la que había antes estaba prácticamente en ruinas. El proyecto recibió la aprobación del Real y Supremo Consejo de Castilla, que entonces era el organismo que debía autorizar la construcción de nuevos templos».

Mn. José Ángel Pitarch (rector de la parroquia del Sagrado Corazón de Amposta), Mn. Ramon Font, el obispo Sergi Gordo y Mn. Joan Guerola (vicario general de la Diócesi) durante la cena el popular.
El proceso de construcción de la iglesia se prolongó durante más de ocho décadas. «En primer lugar, hubo problemas económicos. Se había presupuestado una iglesia de mayor envergadura que la actual, pero tuvieron que cambiar de arquitecto. Se hizo cargo el valenciano Manuel Blasco. El plan inicial contemplaba construir una iglesia con tres naves, pero finalmente la Asunción se levantó con solo una. La construcción de la iglesia es fruto de un esfuerzo compartido entre las instituciones y el pueblo», comenta el actual párroco.

A las dificultades financieras se añadieron los sucesivos conflictos bélicos —como la Guerra de la Independencia y la Segunda Guerra Carlista— que retrasaron todavía más los trabajos. «Tenemos constancia de que, en 1860, el obispo de Tortosa, Mons. Miquel Josep Pratmans, visitó la parroquia durante una visita pastoral para celebrar la Eucaristía y administrar el sacramento de la Confirmación. Esto indica que la iglesia ya estaba en condiciones para celebrar el culto. Así, podemos decir que fue en este momento cuando se dio por inaugurada la Asunción», señala Mn. Ramon Font.

Durante muchos años, la parroquia mantuvo una estrecha vinculación con la Orden Hospitalaria, más conocida como la Orden de Malta: «Los párrocos eran escogidos y presentados por el comendador de la Orden de San Juan de Jerusalén. El obispo era quien los nombraba con el título de priores. Esta situación se mantuvo hasta 1887, cuando por primera vez el párroco fue designado por el obispo de Tortosa». Como ha recordado Mn. Ramon Font, el pasado 25 de enero se conmemoró el 875.º aniversario de la donación del castillo y lugar de Amposta a esta orden militar.

Representantes de la Orden de Sant Joan de Jerusalén durante la Eucaristía.
Presente, pasado y futuro de Amposta
Las celebraciones de los 250 años de la iglesia de la Asunción no se limitan a estos días de mayo, sino que se extenderán hasta finales de año. «Los actos comenzaron el día 9 de diciembre, cuando celebramos el 10.º aniversario de la Casa de Acogida Llar Bet-hània, un proyecto impulsado desde la parroquia para dar cobijo a gente necesitada que está de paso y para dar comida cada día a quien lo necesita, sean transeúntes o residentes en la población», comenta el párroco.

El sacerdote añade que «durante este año litúrgico queremos resaltar las tres funciones primordiales que la Iglesia ha llevado y lleva a cabo a través de la comunidad parroquial: la misión social y caritativa, el anuncio del Evangelio —mediante la catequesis y la proclamación de la Palabra— y la celebración de la fe». Mosen Ramon Font concluye que «celebrar 250 años no es solo recordar el pasado; sobre todo es renovar el compromiso con el presente y con el futuro».
MCS del Obispado de Tortosa

Actuación de la Colla Castellera Xiqüelos y Xiqüeles del Delta.












