A LA GENTE DEL MAR 13-07-2025

Estimados hermanos y hermanas del mar:

El día 16 celebramos en la Iglesia la fiesta de Nuestra Señora del Carmen, patrona de todos los hombres del mar. Por eso, hoy, quiero dirigirme a cada uno de vosotros, navegantes, pescadores y marinos que encontráis en la Virgen del Carmen vuestra abogada y protectora ante cualquier advenimiento, circunstancia o peligro.

Desde la antigüedad, las gentes del mar han elegido a la Reina de los Mares como la defensora de sus travesías: eucaristías, procesiones, triduos, rosarios, ofrendas, bendición de escapularios… Son infinitas las celebraciones que nos invitan a imitar a nuestra Madre, puerta del Cielo y refugio de nuestra esperanza.

Hoy me dirijo a ti, que estás en medio de una travesía importante (ya sea en lo personal o en lo laboral), que acabas de volver a casa tras una ruta en altamar o que estás a punto de embarcarte para encontrarte, una vez más, con la cara más dura del mar.

Gracias a tu trabajo y dedicación, posibilitas la pesca y el transporte de la mayoría de mercancías que nosotros consumimos. Pero muchas veces, quizá  demasiadas, no somos conscientes del peligro que corre tu vida merced a la labor callada, persistente y arriesgada que llevas a cabo. Pienso en tu familia, en tu mujer, marido e hijos que esperan, al otro lado de la orilla –y también del temor– tu regreso. Y me quedo en su dolor tras muchos días de trabajo, soportando las inclemencias del tiempo, de la dura tarea en sí y de la soledad; pienso en su angustia, en sus noches en vela, en los recuerdos compartidos que deben viajar, de manera constante, por sus corazones.

Dice el Papa Francisco en su encíclica Fratelli tutti que «un camino de fraternidad, local y universal, sólo puede ser recorrido por espíritus libres y dispuestos a encuentros reales» (FT, 50). La fraternidad, por tanto, ha de hacernos reconocer como hermanos que comparten su dolor, su alegría, su amargura, su gozo y su penar. Por eso, tu misión, hermano del mar, únicamente tiene sentido si el fin de tu jornada acaba en un encuentro que lo cura y sostiene absolutamente todo.

En esta festividad de la Madre del Carmelo recordamos que tu bienestar es lo primero, y sólo uniéndonos todos a esta causa crucial podremos construir un futuro en común que construya, merced a tu labor, un hogar lejos de tu hogar.

Le pido a la Virgen del Carmen que guíe y proteja tu vida e ilumine tu camino hacia Cristo, la Luz que siempre permanecerá encendida para ti en medio del impetuoso mar.

† Sergi Gordo Rodríguez
Obispo de Tortosa

Escuchar (catalán):

Descargar (catalán):