Benicarló celebra la Inmaculada Concepción a primera luz del día con la tradicional ‘despertó’ i el Rosario de la aurora
Las calles de Benicarló se han llenado este 8 de diciembre de música, cánticos y oraciones para celebrar la solemnidad de la Inmaculada Concepción de Maria. La despertà y el rosario de la aurora, así como los actos religiosos de los días precedentes, han contado con una notable participación. Una muestra que la devoción mariana y las manifestaciones de piedad popular siguen muy vivas en esta localidad del Baix Maestrat.
La jornada ha empezado muy pronto, a las 7.00 horas, con la tradicional despertà de la Virgen María. Siguiendo la antigua costumbre, un grupo de fieles de todas las edades han salido de la plaza de San Bartomeu para hacer un recorrido por el casco urbano. Acompañados de un grupo de músicos, han ido parando en varios puntos para formar corrillos y bailar al sonido de canciones dedicadas a la Virgen María.
Manuel Ferrer, de 88 años, señala la difícil datación de estas composiciones: “Cuando era pequeño y venía a la despertà, ya se cantaban estas canciones. Recuerdo que la gente mayor que participaba también las conocía perfectamente. Son muestras muy valiosas de la tradición popular que cuentan con diferentes versiones. Teniendo en cuenta el contenido de las letras, podríamos situarlas a finales del siglo XIX o principios del siglo XX”. Así, estos cánticos serían un reflejo del ambiente religioso de la época, marcado por la todavía reciente proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción en 1854 por el papa Pío IX.
La comitiva ha continuado su camino después de una parada para recuperar fuerzas con chocolate caliente y hogazas. El acto ha culminado en la plaza de la iglesia, donde se ha hecho el último baile. Un poco más tarde, ha empezado el rosario de la aurora. En el pasado, esta práctica de devoción se llevaba a cabo todos los domingos del año. Actualmente, se realiza los domingos de octubre y de mayo, además del día de la Purísima.
La Cofradía de la Virgen del Roser cuenta con un gran arraigo en Benicarló: se tiene constancia de su existencia al menos desde el siglo XVII. Esto la convierte en la entidad religiosa más antigua de la ciudad. Los rosarios y los músicos – encabezados por el estandarte de la cofradía, la cruz y los farolillos – han andado por el casco antiguo de la localidad, parándose enfrente de las imágenes de diferentes advocaciones marianas que marcan el recorrido. Los ruegos han sido acompañados por antiguos cánticos.
Misa y vigilia
A continuación, el padre Juan Andrés ha celebrado la Eucaristía. En la homilía, el presbítero referente de la Parroquia de San Bartomeu ha reflexionado sobre el sentido de la lectura del Génesis: “La serpiente hiere la descendencia de la mujer en el talón, pero esta le pisa la cabeza. Aunque parezca que el mal triunfa, solo lo hace de forma temporal, porque el bien termina venciendo siempre”. Además, Andrés ha subrayado el profundo significado de la encarnación de Cristo en la humildad, pues se hizo hombre “desde abajo, desde dentro y desde cerca”.
Por otro lado, en la víspera de la festividad el templo de Santa Maria del Mar acogió la vigilia de la Inmaculada, organizada por los jóvenes de las tres parroquias de Benicarló (San Bartomeu, San Pere y Santa Maria). Durante la celebración, se puso énfasis en la presencia de la Virgen en diferentes momentos de la vida de Jesús y se profundizó en su actitud y su ejemplo.
Manel Ferrer







